No cabe duda que Ocaña, la bella ciudad de Norte de Santander fundada el 14 de diciembre de 1570 es un emporio de crecimiento, agricultura y emprendimiento más allá de los problemas de olvido, guerra, conflicto y vicisitudes. Ha quedado demostrado en esta grata urbe de mujeres bonitas que todo se puede con ese sentimiento de pertenencia y apego por una tierra sinónimo de historia.
Ocaña, blasón de historia, cultura y fiesta, hace parte del duro y retador Catatumbo, empero es tierra de gente buena, trabajadora y luchadora que no sabe de derrotas, conformismo o negligencia. En la guapa ciudad la Cámara de Comercio cumple un papel determinante haciendo que los sueños otrora prohibidos se cristalicen gracias al empresariado y a un sistema cameral que cumple al pie de la letra ese compromiso desarrollo que parte de una iniciativa público-privada, generalmente vigía del progreso y del comienzo de una aventura llamada empresa.
Cabe decir que la economía ocañera está basada en la agricultura en donde destacan productos como la cebolla, tomate, fríjol, plátano, yuca y ganadería bovina. Es importante el dinámico comercio, pero igual una minería interesante de oro y carbón, eso sin dejar de lado el turismo que ve en Ocaña un destino sugestivo y afable con vecindarios espectaculares como la Playa de Belén y otros que despuntan con sus paisajes, climas, culturas y costumbres lo que incluye una tremenda gastronomía.
La miembro de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Ocaña, Claudia Elena Tarazona Claro, le dijo a Diariolaeconomia.com, que la entidad viene trabajando de manera activa, fortaleciendo todo lo concerniente con el tejido empresarial para toda la región del Catatumbo, altamente golpeada por el conflicto armado, pero con muchos hechos interesantes por antecedentes históricos y un potencial en recursos que obliga a mirar la provincia con todo el interés.
El trabajo cameral en Ocaña, dijo la directiva, hace que no solo se ayude a los empresarios ocañeros sino a las asociaciones campesinas del Catatumbo, ello para fortalecer el sector primario y la transformación de productos agrícolas obtenidos en la zona.
Los oficios de la Cámara de Comercio de Ocaña van también a la hermosa Playa de Belén, Concepción, Hacarí, San Calixto, Teorama y en total siete municipios que lograron saber de tejido empresarial, estrategias y oportunidades, una labor encomiable y cargada de compromiso por toda la región.
Actualmente, comento Claudia Elena Tarazona Claro está muy fortalecido el sector de transformación de cacao y sus derivados, pero también aguacate y otros productos en donde hay grupos de mujeres dedicados a la industrialización de bienes agropecuarios en donde el valor agregado demuestra que la agricultura es rentable dando pasos adicionales en la fabricación y utilización de varios componentes de las cosechas.
Las damas de la productividad, aseveró Tarazona Claro, tienen cultivos de ciclo corto igualmente transformados, mejor presentados y atiborrados de valor añadido para optimizar el factor rentabilidad.
El turismo ha crecido de manera importante en Norte de Santander y allí la Cámara de Comercio cumple un papel fundamental ya que la región es rica en paisaje, cultura, gastronomía, historia y poblados de balcones vetustos, muchos opacados o escondidos por el conflicto armado.
En Norte de Santander y puntualmente en Ocaña la Cámara la Red Cameral ha trabajado de manera activa y hoy por hoy la zona del Catatumbo se destaca por grandes cosas, gente maravillosa y campesinos entregados a la tierra que lo dan todo por la región, haciendo que la zona no sea solamente un fortín de guerra sino paraje montañoso de oportunidades y prospectiva. Por eso es intenso el trabajo de la Cámara en cabeza de su presidente ejecutivo Fabio Rincón quien propende por el acompañamiento y el apoyo a las iniciativas empresariales y campesinas de ese amable rincón de Norte de Santander.
No hay duda, apuntó la directiva, que ese espíritu empresarial y de formalidad le cambian el chip a una provincia anhelante de paz y que solo con empresa y productividad logran alcanzar esos sueños que ya mutaron y hacen parte del optimismo, espectro que no solo le cambia la cara a la región sino su perspectiva a quienes han sido azotados por el conflicto armado y allí la Cámara entra a cumplir con una misión especial, el fortalecimiento del ser a quienes fueron víctimas durante muchos años con tremendos actos victimizantes, abusos sexuales, desplazamiento, conflicto y sufrimiento, unos ingredientes lamentables que con apuro y proceso fueron fortaleciendo personas, todo gracias al trabajo en equipo en donde participan muchas personas y entidades que hicieron viable superar circunstancias demasiado difíciles, pero finalmente conjuradas.
“Hoy podemos decir que esos seres humanos impactados por la guerra salieron adelante por su resiliencia y por esa meta cumplida de transformar sus vidas y la de quienes están a su alrededor en toda la región”, afirmó Tarazona Claro.
Es innegable, declaró, que hay ilusión por dejar las actividades ilícitas y entrar en agricultura legal amparada por la institucionalidad, pero la directiva hizo un llamado a seguir adelante por el rescate social y económico del Catatumbo en vista de que preocupa que hay demasiado desdén y olvido cuando es visible que con acompañamiento la gente busca alternativas, prosperidad y paz porque esta región es mucho más, el conflicto apuntó, es un hecho que pasará a la historia como una calamidad que tan solo dejó un estigma injusto llamado a quedar en las cuitas regionales gracias a un fortalecimiento y un compromiso sólido que pretende cambiar vidas, proyectos e ilusiones en donde hay insumo en cantidad para dar un giro y decirle al país y al mundo que cuando se quiere se puede.
Es claro, el Catatumbo espera dejar una luctuosa historia en el pasado porque quiere ser la dinámica factoría que construye devenir, economía, deseos y tranquilidad, un trabajo de todos como sociedad en donde estás siendo vital el tejido empresarial.