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Sábado, 22 Abril 2023 01:20

Colombia urge de afianzar cultura aseguradora: Acois

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Colombia urge de afianzar cultura aseguradora: Acois Imagen-de-aymane-jdidi-en-Pixabay

Los intermediarios de seguros aseguran que la función del mecanismo es social y dicen que las empresas aseguradoras deben ser más inclusivas para llevar así más gente al sector.

La Asociación Colombiana de Intermediarios de Seguros, ACOIS, expuso que, en medio de las vicisitudes locales y globales, el sector marcha de la mejor manera pese a las altas tasas de interés, las estelas de la inflación ocasionada por la crisis global logística y una escasez que persiste por la pérdida de ritmo en la economía de China.

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Junta Directiva de ACOIS Carlos Alberto Montoya, expresó que, sin duda, todo lo que está aconteciendo invita a que cada vez haya más conciencia de la necesidad de estar protegidos y de tener un contrato que permita tener a alguien que financie a las personas en el caso de una pérdida, sencillamente, sostuvo, contar con un aliado para que el día que se registre un incendio, un terremoto, una erupción volcánica, choque del vehículo, afectaciones por cambio climático y otros acaecimientos, esté a la mano un respaldo para subsanar situaciones económicas de elevada dificultad.

Lamentó que muchas personas perdieron en sus hogares seres queridos que eran los directamente responsables de la parte económica del hogar. Recalcó que para cualquier tipo de adversidad que comprometa patrimonio, vida, salud, finanzas o inversiones, el seguro está presto para acompañar y enmendar diversas situaciones, todo con el fin de que las familias, las empresas y en general el país, sigan produciendo a pesar de que todas esas cosas sean una realidad con la que se debe convivir.

 

En aseguramiento se adolece de cultura

 

 

En Colombia, y seguramente en América Latina, el seguro no hace parte de la cultura de prevención, quizás ha mejorado el aseguramiento funerario y otros cubrimientos, pero la venta de pólizas no se da en el volumen que suele reportarse en los países desarrollados. A criterio del experto, la queja es más o menos mundial porque cuando se acude a los diferentes escenarios es fácil detectar que definitivamente hay una enorme necesidad de capacitar al público y adiestrarlo sobre seguros, un asunto perentorio y en un entorno mundial, una enseñanza para todos.

 

“La verdad, tenemos que ser más inclusivos desde los seguros y más capaces de llegar a la persona que puede pagar 2.000 pesos de prima, debemos ser realmente capaces de llegar a la persona que no tiene un intermediario de seguros capacitado que lo acompañe y que pueda acceder por otros caminos al aseguramiento ya que definitivamente en eso hemos sido demasiado conservadores. Nuestros productos por su reacción y complejidad, no necesariamente son del alcance de todo el mundo, ahí nos falta mucho y por eso desde nuestra asociación, como intermediarios, pero, además, desde la alianza del seguro, a manera de proyecto Iberoamérica, estamos trabajando en eso, en ubicar seguros inclusivos y sumamente equitativos con la población”, precisó el señor Montoya.

 

Temas complejos como cambio climático y geopolítica, de gran impacto en la economía global, hacen del seguro un gran protagonista y de alguna manera foco de atención en las reaseguradoras. Señaló que desde luego mayores siniestros tocan timbres, pero reconoció que no han sido tan mayores.

Aseveró que con todo el dolor que el tema implica, es honesto reconocer que, en las grandes tragedias, la porción asegurada no es la que el sector asegurador quisiera. Evocó que cuando pasó lo de Armero que dejó más de 25.000 muertos, lo pagado en seguros fue demasiado poco frente a la pérdida total reportada, porque las personas, como pasa hoy, no estaban masivamente aseguradas.

 

 

Puntualizó que sí hay unas afectaciones y expuso que es deseable que haya más pérdida porque esa, elementalmente, es la función social del seguro que no pasa por vender o mejorar balances financieros, todo se sintetiza en un ahorro juicioso a través del pago de unas primas para que el día que algo pase, el individuo cuente con alguien que entre a indemnizar, a dejarlo indemne, sin daño, y ese alguien debe ser un asegurador que ha previsto, que tiene calculadas todas sus necesidades financieras para que en ese momento la persona amparada no tenga que sufrir.

 

“En efecto hay una afectación, espero no es catastrófica ni desfigurante de nada, por el contrario, necesitamos que el próximo siniestro grande que haya en Colombia y en el mundo tenga muchos más valores asegurados que en pérdida”, apuntó Montoya.

 

SOAT, una experiencia infortunada en Colombia

 

 

Ante la tremenda evasión reportada con el Seguro Obligatorio contra Accidentes de Tránsito, SOAT, el presidente de la Junta Directiva de ACOIS, expuso que el asunto es vergonzoso más cuando se trata de una erogación coactiva. Explicó que adicionalmente hay un lío puesto que los heridos sí los cubre el sistema porque el SOAT cubre todo, aunque no haya SOAT o esté vencido, también cuando se trate de un vehículo fantasma.

Categóricamente afirmó que todos los siniestros caen a la bolsa, pero las primas, preocupantemente, no están llegando, es decir que Colombia vive en un sistema muy deficitario. Añadió que la solución implementada por el Gobierno Nacional fue reducir el volumen de primas que pagaban las motos y los vehículos de servicio público, buscando que con eso se multiplicara la cantidad de personas que demandaran el seguro, hoy la industria y las empresas que trabajan con seguros esperan que los números acaben de decir verdades, pero adelantaron que lo que se ha visto, a partir de las normas que hicieron los cambios hasta ahora, no es diferente a lo que se veía antes, en otras palabras, dijo, a un fondo que era deficitario en primas se le ve hoy más deficitario porque quienes estaban comprando ahora pagan la mitad de la prima, caso distinto, los siniestros siguieron creciendo al igual que los valores de atención lo que redunda en un sistema muy complejo de gerenciar pero igualmente en una cascada de problemas para las firmas aseguradoras.

La industria aseguradora avanza, también lo hacen los intermediarios que muestran unos números muy interesantes y un crecimiento llamativo que tiende a mantenerse o progresar. Hay en opinión de Montoya una deformación en el sector porque entra una compañía que se llama Asulado que ingresa con unos seguros previsionales que no estaban en la producción nacional, pero que arribaron todos nuevos al mercado, algo que genera un crecimiento adicional en el volumen.

 

 

Más allá de la poca disciplina en cobertura o carencia de cultura aseguradora, ya empiezan a crecer las ventas en segmentos esenciales como agro, pymes, microempresas y famiempresas. Acentuó que para los pequeños agricultores las noticias son muy buenas puesto que el Gobierno definió que para las unidades agrícolas de menor tamaño, el 90 por ciento de la prima la pagará el Estado, es decir que si hay una póliza para una persona que tiene seis u ocho cuadras sembradas y el seguro costara dos millones de pesos, la persona tan solo pagará 200.000 pesos por la cobertura, el resto lo asume el aparato estatal a manera de subsidio para el incremento de la productividad de los campesinos.

Destacó que en ese tema se está trabajando y agregó que en las pymes el asunto es ideal más cuando recientemente salió el dato de renovación en matriculas mercantiles a marzo entregada por la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, Confecámaras, el estudio reveló que, del total, el 94 por ciento de los renovados son pequeñas, micro y famiempresas, unos agentes económicos que necesitan a las aseguradoras y mayor consciencia del seguro.

 

“Cuando ellos pierden no inutilizan lo que se llevó el siniestro, tristemente pierden la totalidad de su negocio, su ingreso y en eso pierde profundamente una familia. Cuando se ve un evento como el reciente en Medellín en donde se quemaron diez locales de sobrevivencia a través de la venta de algunos aparatos y aditivos para teléfonos celulares, en ese lugar hay diez familias, cuando no veinte, lo que incluye propietarios y empleados que se quedan sin ingreso y sin patrimonio, pero asimismo sin norte y con todas las dificultades para volver a empezar porque montar ese tipo de negocio vale mucha plata”, enfatizó Montoya.

 

 

Manifestó que sería muy bueno lograr que el pequeño, el micro y famiempresario, optaran por comprar un seguro que les permita que en el evento catastrófico como el registrado en Medellín, haya una opción que le acompañe en restablecer financieramente su negocio y a partir de allí construirlo operativamente.

La invitación parte de todo, repisó el directivo, es por la formalidad, la tranquilidad y la protección más no por evasivas o quites a lo consecuente que termina siendo un detrimento para quien deja pasar la opción de asegurarse.
Estuvo de acuerdo con sumar empresas legalmente constituidas ya que ser formal puede costar, pero es algo que sin vacilación se debe asumir.

La idea no es que a través de la informalidad una persona pueda escaparse de pagar uno o dos tributos, el asunto es encontrar la manera de hacer rentables los negocios para pagar los impuestos y salarios honestos, pero además hacerse inteligentemente a una póliza que cubra el patrimonio que, al ser una inversión, tenga toda viabilidad de recuperarse ante cualquier imprevisto.

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