Sábado, 23 Mayo 2026 08:32

Payana: Tecnología financiera es vital, pero crece riesgo de IA que mueve dinero

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Payana: Tecnología financiera es vital, pero crece riesgo de IA que mueve dinero Imagen-de-acgence-en-Pixabay

La mixtura de fraude digital en creces y presión regulatoria hace que se prioricen estándares verificables antes que promesas de seguridad en plataformas.

Las últimas cifras que se conocen sobre ciberataques y defraudación tienen al público usuario de banca y otros servicios financieros con nerviosismo porque hay nuevas tecnologías, pero paralelo a los nuevos descubrimientos digitales aparecen de manera increíble novedosas maneras de delincuencia. La sensación es entre aterradora y admirable porque en tanto surgen genios creando soluciones y combinando algoritmos con un potencial inimaginable también germinan portentos descifrando claves y hallando la forma de desocupar cuentas, robar datos y acabar con la intimidad de personas, empresas y entidades.

Debe con decoro reconocerse, existen instrumentos que facilitan los procesos bancarios y ahorran tiempo, garantizando seguridad física y calidad de vida, pero en la oscuridad la tecnología también opera y descubre métodos, razón por la cual debe haber mayor prevención, todo el cuidado posible y llegar a los más conocedores para contrarrestar un flagelo que repunta a la par con las mentes brillantes para bien o para mal de la cuarta revolución industrial.

Hay que decir que el fraude es demasiado viejo, quizás milenario y brota con el comercio de las antiguas civilizaciones que en ese proceso de intercambio pasó por situaciones incómodas debido al proceder de uno que otro comprador avivato, como quien dice toda una vida de mala fe. Por todo lo que se quedó en los registros de ese banco inmarcesible llamado tiempo, los fraudes empezaron en la Grecia antigua cuando fue documentado el primer caso de hurto o estafa. Desde allí las modalidades fueron creciendo, aparecieron timadores, estafadores y vendedores de humo, lo increíble es que hubo gente que lo compró y cayó por segunda y tercera vez ante la rebaja de esa humarada. Hoy las formas son muchas, los estafadores y ladrones evolucionan con las tecnologías y suelen ser mentes lúcidas prestas a generar perjuicios, pero el reto está ahí y con los siglos los ilícitos pasaron a la era digital en donde hay embaucadores, forajidos y todo tipo de riesgo que viene por momentos ayudado por normas, innovación y las víctimas.

Lo cierto es que una vez las sociedades iniciaron con la actividad de comercio fueron llegando los estafadores, los primeros, esos que dejaron el camino abierto para que generaciones futuras vivieran del engaño, una industria que ha generado millones de millones de utilidades sin que el acusado se ponga tibiamente colorado.

 

 

Antes de seguir con el tema nos ocupa en esta edición, es oportuno recordar que el primer episodio de fraude reportado se dio en el año 300 antes de Cristo. Todo sobrevino porque a dos comerciantes manos de seda, Hegestrato y don Zenosthemis, se les ocurrió adquirir un seguro para un navío y su carga, con la intensión de hundir el barco libre de las mercancías, una jugada que les permitía quedarse con los recursos prestados y el valor libre de la carga, por fortuna hubo ojo avizor, inteligencia y los señores pasaron a la historia como los dos primeros picaros en operaciones de perfil económico.

Los engaños y robos evolucionaron con el hombre, en esos años primeros en los que la humanidad intentaba un desarrollo consecuente con herramientas totalmente nuevas como el sistema de pesos y medidas ya había alteración de los aparatos e inclusive surgieron los primeros reducidores que adquirían los bienes hurtados. No en vano surgieron leyes como el Código de Hammurabi en el 1750 a.C y las reglamentaciones de Manú en India que fueron creadas para impedir las prácticas irregulares, timos o desfalcos.

Tanto avanzaron y prosperaron los estafadores que el Derecho Romano en la cúspide de los césares estableció normas para castigar esa conducta que, en tiempos de Justiniano con la tremenda recopilación, la más grande del momento, de temas y clasificación jurídica, el Corpus luris Civilis, utilizó el término fraude en más de 200 oportunidades.

Con los tiempos modernos aparecieron distintas formas de robar, no solo a personas o familias sino de manera masiva o de gran alcance, fueron momentos en que se vendieron planes colectivos que dejaron a muchos con una mano adelante y la otra atrás, ese momento de la estafa corporativa igual marcó un hito en el detestable oficio de engañar y despojar.

Es muy recordada por ejemplo la burbuja de los mares del sur en 1720, clasificada como unos de los más sonados casos de deshonestidad que produjo revuelo y conmoción en los entornos financieros del Viejo Mundo. En ese tiempo una firma británica exageró y mintió con el valor de sus acciones apalancada en la promesa de suculentas ganancias y riquezas de Suramérica destinadas a los más versados inversores, en principio algunos llenaron sus bolsillos, pero con el tiempo la farsa se hizo evidente y fueron miles de soñadores que quedaron en bancarrota cuando súbitamente y por falta de soportes las acciones se derrumbaron sepultando sueños y patrimonios.

 

 

En el siglo XIX el engaño y el robo fue común, mientras algunos evocaban los piratas que asaltaban en las aguas oceánicas con un indeseable personal a bordo de carabelas y galeones, los estafadores hacían fiestas continentales. En ese periodo de la historia fue famoso el artificio para quitar dineros o bienes, de hecho, hubo personajes de talla mayor, verbigracia, Adele Spitzeder, la famosa cantante, actriz y prestante estafadora alemana que terminó siendo banquera tras su ocaso teatral, pero la verdadera glorificación al esquema de tumbar al prójimo lo alcanzó ya en el siglo XX más precisamente en 1919 el recordado, junto con su señora madre, Charles Ponzi, el patricio creador de las pirámides ya que ofreció grandes ganancias a los incautos inversionistas, en ese instante del nuevo siglo, el personaje en mención pagaba a los primeros capitalistas con el dinero de quienes incursionaban en el prometedor sistema que de manera calculada iba marchitándose generando ruina y desequilibrios emocionales y claro está, mentales, eran operaciones que enloquecían a cualquiera. Ese procedimiento despreciable sirvió de base e iluminación para las transgresiones financieras que se siguen viendo en la actualidad.

El tiempo es inexorable, con el siglo XX de mucha innovación y puesta en marcha de tecnologías como la Internet, un descubrimiento paso a paso, 1969, ARPANET, 1983, su presentación real cuando ARPANET acude al protocolo TCP-IP como un patrón global, 1991, momento en que surge la World Wide Web o WWW, el comienzo de la navegación y 1993 y 1994 el despegue definitivo. De todas maneras, una nueva puerta al desarrollo y claro está al delito expresado en estafa que trepó a niveles internacionales.

El siglo anterior estampó en los archivos una serie de fraudes recurrentes de tipo empresarial. Para no ir tan lejos está la cosmética puesta en los balances financieros de las empresas, un caso muy sonado, Enron en 2001, empresa que por poco arrastra con Ecopetrol.

 

 

El trompo en la uña, como se dice en Colombia, lo puso sin lugar a dudas el célebre estafador Bernard Madoff que seguramente hubiese generado vergüenza en Ponzi por cuanto sus negocios turbulentos, fruto de timar superaron los 18.000 millones de dólares.

Hoy en pleno siglo XXI los fraudes se mudaron a la web, actualmente el ciberespacio es un lugar proclive para la substracción, hay tecnologías admirables que le ponen el pie en acelerador a los procesos, pero que en ocasiones pueden terminar en estrellada ante el accionar de hackers y ciberdelincuentes que con inteligencia artificial o desinteligencia humana logran extraer recursos, datos o información corporativa vital. Las formas son muchas, se habla del phishing y hasta de los fraudes vía inversiones impulsadas desde los call centers o centros de llamadas.

En 2025 solo Colombia superó las 62.299 denuncias por delitos informáticos, un crecimiento exponencial de este tipo de delito que debería tener ocupadas a las autoridades y a quienes diseñan las leyes, pero en Colombia el Congreso de la República tan solo intenta aprobar un proyecto de ley que pretende sancionar hasta en cinco por ciento los ingresos operacionales de aquellas compañías que no cumplan con la protección de datos.

Según un informe del Finnovista Fintech Radar Colombia 2025, en Colombia operan más de 410 Fintech, pero solo una fracción del total de firmas soporta acreditaciones como ISO/EC 27001:2022, el sistema estándar global que audita de manera independiente los sistemas de seguridad de información.

El tema tiene a muchos intranquilos más si se tiene en cuenta que hay cambios estructurales habida cuenta que la Inteligencia Artificial. IA, no solamente analiza información, sino que lleva a cabo operaciones financieras.

La firma Payana, una plataforma de agentes de IA para contabilidad, tesorería finanzas y conciliación, a la fecha una solución perentoria para las empresas que buscan lo mejor en sus procesos expuso que actualmente las plataformas financieras siguen automatizando procesos lo cual se refleja en pagos a proveedores, nómina, conciliaciones bancarias y validación de facturas ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, métodos que en algunas ocasiones son ejecutados por IA.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el cofundador de Payana Benito de Ruschi aseveró que ese tipo de cambios aumenta el nivel de exposición puesto que cada operación lleva implícitos datos financieros sumamente sensibles de organizaciones, empresas o personas, quitándole a la seguridad ese atributo técnico dejando preocupantemente un entorno de riesgo operativo.

Insistió en que hay un punto de quiebre en el cual la tecnología ya procesa exclusivamente datos, sino que decide sobre el dinero tomando acciones, un punto complejo en vista que modifica por completo el estándar de seguridad que el mercado debe exigir.

El experto comentó que, según cálculos de IBM, a nivel global, el costo promedio de una brecha de seguridad llegó a 4,44 millones de dólares en 2025 y manifestó que, en Latinoamérica, región en donde ese ecosistema Fintech pasa de 3.000 plataformas, sigue siendo limitada la adopción de certificaciones.

A criterio de Ruschi, ya es visible que la falencia está afectando decisiones empresariales y por eso sectores de mayor exposición como salud, manufactura o firmas con actividad internacional, comenzaron a pedir certificaciones con ese respaldo en seguridad con el fin de contratar proveedores tecnológicos. La conversación, precisó Benito Ruschi, dejó de ser técnica y por eso cuando una compañía facilita acceso a su ERP, cuentas bancarias o información tributaria, demanda garantías verificables. Así las cosas, puntualizó el conocedor, la confianza ya no puede ser declarativa.

Subrayó que, bajo ese escenario, la seguridad certificada da inicio a una migración al pasar de diferencial a condición de entrada. Afirmó que en tanto que la regulación avanza y la utilización de IA en procesos financieros amplía su expansión, las empresas elevan sus estándares con el fin de aminorar riesgos.

Actualmente, Payana, la acreditada plataforma experta en automatizar procesos contables, así como financieros para más de 1.500 empresas en América Latina está de plácemes porque obtuvo la certificación ISO/EC 27001:2022, precisamente en línea con la tendencia. Por ello Ruschi anotó que la industria camina hacia un punto donde no bastará con decir que los datos están protegidos ya que se tendrá que demostrar con auditorías independientes que las cosas están bien. Desde su análisis, el estándar se volverá obligatorio antes de lo que el mercado espera.

 

Por incertidumbre empresas blindan rentabilidad con tecnología

 

 

Otro punto importante de la charla es la adopción creciente de tecnología por parte de las empresas que antes que reformas o promesas deciden invertir en la optimización de sus unidades productivas y centros de operación. Tan cierto es que el 60 por ciento de las factorías colombianas frente a la incertidumbre electoral, apuesta a mayores inversiones con el fin de blindar su rentabilidad con tecnología.

Es una realidad local, regional y mundial, los procesos electorales generalmente imponen una espera en los mercados financieros y en el total de las industrias, un dato nada nuevo y ya enraizado en el aparato productivo, de todas formas no hay mal que por bien no venga, los cálculos dicen que ante la estrategia corporativa de llevar la estrategia hacia la eficiencia interna y por ello se prevé que para 2027 un grueso número de compañías delegarán su operación financiera a sistemas automatizados en aras de atenuar la volatilidad del dólar y el indicador de inflación.

Es perceptible que frente a ese fenómeno de “esperar y ver”, en inglés “wait and see”, muy de época electoral, matizada por la pausa en la inversión extranjera y la especulación por venideras reformas, las compañías están cuidando su liquidez con precisión quirúrgica, claro está que diferente a otros procesos democráticos de elección, las organizaciones no están a la espera de que se aclare el panorama político, ya piensan en decisiones y soluciones de puertas para adentro.

Frente a este asunto el cofundador de Payana Benito de Ruschi, indicó que las empresas latinoamericanas implementarán herramientas de automatización para sus procesos financieros que se notarán con mayor eficiencia a finales de 2027, un movimiento que responde a la necesidad crítica de supervivencia en momentos en los que el peso colombiano reacciona con cada encuesta y la inflación impacta los costos operativos, nada más y nada menos que afinar en eficiencia, un factor que ya no es un objetivo ambicionado sino un escudo imperativo para blindar la caja.

 

 

Antes que resultados o reformas, dice un aparte de Payana, la verdadera soberanía empresarial nace de su capacidad de controlar cada peso que ingrese o salga, sin la terrible dependencia de los procesos manuales que entregan información tarde o con errores. En momentos de volatilidad, la eficiencia operativa termina siendo el único escudo real que usan los empresarios contra la especulación cambiaria y el ruido político.

Preocupa que más allá del apogeo tecnológico, el tejido empresarial colombiano afronta un desafío estructural. Los datos globales muestran que solamente el 12 por ciento de las estructuras financieras se consideran totalmente digitales, cifra que a nivel regional es ampliamente menor. A juicio del docto, hay una dependencia del trabajo manual que conlleva a la “ceguera financiera”, esa incapacidad de conocer la posición exacta de tesorería en tiempo real, factor que en un año electoral equivale a fugas de capital irreflexivas y toma de decisiones con datos desactualizados.

Desde su punto de vista, la oportunidad de optimizar los servicios financieros con IA es enorme, algo que está muy claro desde que se le pide chatGP que redacte un mail, que analice un documento etcétera. Añadió que la imaginación lleva a pensar sobre todo lo que esta herramienta pudiese hacer, registro de información, manejo de datos, identificación de riesgos y demás o cierto, dijo, es que todos tienen claro que es una revolución que puede impactar de distintas maneras a las empresas.

 

 

Si bien la IA, tiene enormes potenciales y muestra beneficios aún hay claros y obvios riesgos que puede traer esta solución y por eso Payana tiene un enfoque muy definido y es hacer agentes específicos para la industria, específicos para la tesorería y para la contabilidad. En ese sentido, expresó, hay dos cosas, por un lado, mucho contexto que tiene que ver con canalizar toda la información de entidades como la DIAN, pagos y manejos y darle a ese agente la mayor cantidad de detalle posible y otro aspecto que maneja Payana, apuntó Ruschi, está relacionado con los límites o bordes que puede tener una inteligencia artificial.

 

“En Payana nadie se va a encontrar con un chat en donde simplemente se le habla a un agente para pedirle que haga determinada cosa, lo que se tiene es un funcionario que actúa en un flujo y en un punto muy específico. Allí se le puede pedir el análisis de una compra, potencial, riesgos cuando la factura no llegó o cuando se produjo la aprobación y demás, en ese momento entra el agente y tiene un auto súper claro y predecible. Contra lo que luchamos todos los que estamos en el ámbito de la inteligencia artificial es contra las alucinaciones de ésta y eso se consigue con mucho contexto y con límites muy expeditos de qué se debe hacer y que tiene una IA, pero también determinar cuándo debe actuar una IA”, dijo Benito Ruschi.

 

Dentro de un marco de DOFA, debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas, la IA desde la opinión del experto hay oportunidades con la automatización de procesos, sacando a los seres humanos de las tareas repetitivas y liberarles tiempos para que se desempeñen en otras tareas que lleven a mayor eficiencia, nada reiterativo que generalmente no agrega valor. Los riesgos, acentuó, no se pueden descartar por circunstancias como las alucinaciones, ello en un nivel de una empresa que esté implementando IA. Desde el punto de vista corporativo, las amenazas son quedar rezagado, perder competitividad frente a la competencia y allí no es sano hacer lo del avestruz que esconde la cabeza en la tierra, quien no quiera ver el hoy y el mañana, definitivamente no avanzará.

 

 

El trabajo de las empresas y de plataformas como Payana es arduo sobre todo en momentos en que algunas personas todavía no confían en los procesos digitales, en la seguridad de las soluciones financieras y en la misma IA, en la que ven pasos adelante, pero aún muchos vacíos. Para despejar dudas en el público Ruschi anotó que por eso varias empresas de software están trabajando y por eso cada vez es más claro cómo es la experiencia alrededor de ese tipo de productos y es pedirle al usuario qué nivel de autonomía quiere darle a la IA. En Payana, informó, se puede tener un agente para recibir legalizaciones y así sele pude decir a la gente que deje el funcionario listo porque habrá una persona presta la cual entrará y le dirá pasos a seguir como hacer pagos de determinados gastos, posteriormente todo ingresará al sistema para que la petición sea aprobada, igual que reciba el pago, lo confronte con la política de pagos de la compañía y que directamente apruebe si le dará el reintegro al empleado.

 

“Me parece que uno va ganando confianza, no es que en un día a uno le dan un producto de IA y al instante decir por sí o por no, si le entrega toda la vida y los ahorros a esa tecnología, rama de la informática, no, son pequeños pasos que se van dando como como si se tratara de un asistente donde se le dice que tiene un permiso para determinada actividad y luego tras mayor conocimiento se le pide manejar el dinero atesorado, elegir tipos de inversión conveniente para que al final de cada año entregue informes sobre los rendimientos obtenidos, me parece que ese es el formato en términos de experiencia del usuario”, declaró el señor Ruschi.

 

Seguramente, dijo el vocero, hay compras que el mismo empresario puede pagar, pero al hablar de empresas que usualmente manejan cientos de pagos y miles de facturas, la oportunidad es gigante y por eso vale tanto la pena invertir en sistemas seguros que puedan utilizar IA porque el ahorro en tiempos y visibilidad de lo que está pasando es brutal.

 

Hay oportunidad para las aseguradoras con pólizas por riesgo cibernético

Es factible que ante el repunte de las tecnologías y el aumento de los ciberataques se socialice aún más sobre los seguros o pólizas contra riesgo cibernético porque es un hecho existen los ciberseguros o pólizas cyber, creados para trasladar o apalancar los riesgos relacionados con ataques informáticos, retención o rapto de datos, fallas humanas y contratiempos en seguridad digital, pero es poco lo que se conoce en esta materia.

 

 

Las coberturas se dividen en dos segmentos, uno pérdidas propias con gastos de primer nivel como respuesta ante incidentes, extorsión cibernética, compensación de pérdidas por interrupción del negocio y multas y sanciones, frente vital porque cubre costos generados por investigaciones regulatorias y castigos pecuniarios por filtración de datos.

En la otra orilla está lo concerniente con daños a terceros y responsabilidad civil lo cual ampara costos y gastos por violación de datos, de igual forma demandas y juicios que cubre la defensa legal y compensaciones a terceros que entablen acción legal contra la compañía.

Este tipo de seguros son bastante personalizados y varían acorde con el tamaño de la empresa, la adquisición no es compleja, pero como regla las aseguradoras exigen que cada solicitante cumpla con los estándares básicos de ciberseguridad.

En Colombia se puede adquirir la póliza con Sura, Chubb, AXA Colpatria y Berkley Colombia. En el mercado ya existen los seguros para riegos que desprendan de la inteligencia artificial que no responden por tecnología sino por las consecuencias económicas y legales derivadas de errores, sesgos o fallas en el uso.

 

Los blindajes son una garantía

Independiente de que existan blindajes y mecanismos de seguridad cada vez más confiables, todo ese caparazón va acompañado de los mejores dispositivos de protección, sin embargo, sin importar fortalezas o escudos, explicó Ruschi, todo depende también de cuanta autonomía se le dé a un agente y por eso el cofundador de Payana recalcó que para la firma es determinante cuidar ese activo que parte de la autonomía recibida de una persona, el tema no es contar con individuos que hagan programas pagos, el asunto pasa por confiabilidad, conocimiento y el cumplimiento de las reglas, verificación de fechas de vencimiento como también realización de otras tareas, una labor que solo hace un ser humano con el debido permiso para programar pagos. Allí, anotó el directivo, el cliente puede crear un agente que le ayude a ese tipo de programas que no le servirá para enviar los pagos si no cuenta con los permisos, luego hay una cadena de jerarquías y responsabilidades que recaen en una persona que finalmente fue avalada para hacer determinadas cosas determinadas por la empresa.

 

 

Los bancos en Colombia tienen la permanente vigilancia de la Superintendencia Financiera, cuentan con el Banco de la República y como aval suman el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafin, pero a nivel tecnológico cuentan con una buena inversión en desarrollos y plataformas, empero algunos han considerado que por transparencia los banqueros deben hacer uso del Blockchain, tecnología que a futuro seguramente se usará, un instrumento que ha sido útil, que seguirá siendo determinante en algunas industrias y seguramente un aliado eficaz de la banca, herramienta que, según Ruschi, no es responsabilidad del sistema financiero sino una decisión a nivel sociedad.

Una ventaja que puede tener el sistema de Blockchain, argumentó el cofundador de Payana, es la visibilidad porque si una entidad gestionara sus pagos a través de modelos Blockchain se sabría en qué gastó la plata, de dónde vinieron esos fondos, algo que permitiría decisiones más democráticas porque todos ven muy cristalinamente de donde sale el dinero, su movilidad y destino, pero es una opción que cuenta con una tecnología lista y que en cualquier momento se puede implementar.

Payana fue fundada por tres visionarios que llevaban y llevan en su ADN el concepto de empresa porque los tres vienen de padres que tuvieron sus empresas haciendo mover dinero, hubo lechería, constructora y más, pero la ventaja es que cada uno de los precursores tuvo espacio para las pasantías en las empresas familiares en donde se dieron cuenta de los procesos del día a día como cuentas por cobrar, cuentas por pagar, tesorería y otras actividades contables que fueron sumando a lo aprendido en la universidad, pero que en la práctica esa visión de empresa fue viéndose más compleja, cargada de lucha, demandante de tiempo y una permanente lucha con temas operativos.

 

“Un poco de ese dolor y conocer algunos modelos de empresa que son algo similares a Payana en Estados Unidos, nos dimos cuenta que había una oportunidad en este sector para construir un producto y facilitar el día a día de las empresas, ya llevamos cuatro años, empezamos a operar en Colombia nuestro mercado principal, pero tenemos operaciones en México y Argentina, como también en otros países de Latinoamérica, pero en las tres grandes sedes con equipos y llenos de mucho entusiasmo por toda esa realidad de la Inteligencia Artificial, tecnología que no existía en tiempos en que apenas hacíamos la primera plana en el colegio. Lo cierto es que llegó, que es toda una revolución y eso nos terminó de encantar porque nos llevó a diseñar soluciones, básicamente el cómo gestionar el acopio de las empresas. Hoy atendemos todo tipo de industrias, atendemos empresas del sector gastronómico, logístico, agro, financiero y otros porque los problemas de administración y de Acofis, asesoría contable y fiscal, es transversal a todas las compañías o corporaciones”, expuso Benito de Ruschi.

 

 

 

En temas empresariales los gerentes ven competencias y eficiencias y por ello ubican un partner estratégico que resulta clave y trascendental porque la ganancia de todo este apoyo está en varias líneas, ahorro de tiempo, en orden, un dolor de cabeza que alivia Payana, eficacia, manejo de logística, responsabilidad, gastos efectivos y versatilidad. La idea de Payana es hacer todo más fácil para que las empresas se puedan enfocar en su actividad.

La firma sigue creciendo y registra unos clientes de grueso calibre, la ventaja es que Payana es una empresa para todos, es accesible y por eso cualquier empresa puede contar con unos servicios profesionales que se consiguen con solo ingresar a payana. La, la plataforma de agentes de IA para contabilidad, tesorería, finanzas y conciliación en donde es fácil inscribirse para recibir atención comercial y posteriormente conocer los potenciales y bondades de la plataforma que atiende a todas las industrias.

Payana nació en 2022 y en cuatro años ha logrado un posicionamiento admirable gracias a un trabajo comprometido y al conocimiento de sus fundadores Matías Umaschi, Benito de Ruschi y Bruno Cortinovis. Los tres empresarios lograron una profunda especialización en el uso de la inteligencia artificial con el fin de hacer más viables y eficientes las empresas al simplificar la contabilidad, pero también tesorería y pagos.

 

 

La firma florece en postpandemia, un momento complicado para muchos, pero de oportunidad para otros ya que en ese periodo varias firmas de software para empresas tuvieron un apogeo y lograron despegar con el nuevo sol pues varias compañías optaron por digitalizar su ERP o la planificación de recursos empresariales, una manera más eficaz de pagar nómina, aumentar los pagos corporativos de manera digital y disminuir el efectivo, luego hubo un visible cambio digital en las factorías como se notó en varios sectores. Benito Ruschi dejó claro que la pandemia del Covid-19 no tiene tanto que ver con el origen de Payana, simplemente cuando todo acabó surgió la idea, el deseo de hacerlo y la pujanza para empezar con la empresa que a la fecha sigue con los motores encendidos y volando muy alto y todo porque sabían que poner en funcionamiento exigía por montones tenacidad, trabajo, compromiso y comprensión, por fortuna les sobró insumo.

Hoy en ese momento inspirador de Payana, la plataforma es una mano derecha del empresariado porque le ayuda a gestionar sus proveedores, a manejar su dinero y optimizar las cobranzas, un trabajo hecho con toda la seriedad y con en elevado estándar de calidad y servicio.

A futuro habrá en portafolio asesoría y mejor gestión de transacciones de títulos de tesorería, TES, y otros papeles. La empresa hoy hace cuatro tipos de integraciones, en principio, fiscales, la parte impositiva y relación con la DIAN, financieras, todo lo relacionado con pagos locales, internacionales, tarjetas corporativas, pagos de servicios e inversiones que ampliará el radio en algún momento y las integraciones con ERP en donde la firma se integra nativamente a los ERPs con un software que integra y centraliza la totalidad de áreas en una factoría, finanzas, inventario, ventas, nómina y recursos humanos.

Un punto esencial y que maneja Payana es la comunicación empresarial porque todo lo corporativo sucede en el WhatsApp, el correo y allí están los profesionales de la compañía que pueden enviar y leer correos, entender que un proveedor notificó sobre el pago de su factura y otros temas de importancia para el buen andamiaje de las compañías.

 

“Hoy estamos ampliando las capacidades que tenemos según estos cuatro verticales, en el ámbito financiero se realizarán inversiones, no ahora, pero sí a futuro, tener todo centralizado y tener más gente para analizar la cartera de las empresas, recomendar inversiones y obviamente hacer las inyecciones de capital que una industria requiera”, expresó el experto.

 

Geopolítica, complejidades, oportunidades e incertidumbre

 

 

Un tema que tiene al mundo empresarial con nerviosismo y tomando agua de valeriana es la geopolítica, hay guerras, unos conflictos entre increíbles y absurdos, las hegemonías como la multilateralidad en cuenta regresiva, amenazas, tarifas unilaterales, invasiones y poderes que surgen antes del tiempo estimado, es complicada la lectura que se puede hacer del mundo, pero para no ir tan lejos se ve un relevo en los mandos o en la manera de liderar, algunos más pesimistas creen que habrá Tercera Guerra Mundial, lo cual sería el acta de defunción global y una serie de temas por corregir como los modelos económicos, el resurgimiento de la agricultura, apuestas por valor agregado.

Real es que la gente apaga la lampara, pero no tiene certeza de cómo amanecerá el día siguiente si es que tiene el tiempo de ver el nuevo sol, hay susto, perplejidad y muchas preguntas.

A propósito de esta situación Benito Ruschi anotó que la incertidumbre nunca es buena porque afecta a las empresas ya que entre más claras tengan las reglas de juego y el devenir de sus productos en los mercados, las industrias tendrán más tranquilidad, factor que les facilita trazar la hoja de ruta y los nuevos desafíos. Con confianza, dijo, hay mentes despejadas y la decisión de invertir en un software. Una ventaja de estar en Colombia es que Payana se contagió de ese optimismo, alegría y ganas de ir siempre para adelante, un factor que también se ve en los empresarios y gerentes que en medio de las vicisitudes siguen con las ganas de avanzar, hacer cosas nuevas, mejorar sus procesos, optimizar su flujo de caja y seguir creciendo.

Reconoció que más allá de la incertidumbre, por fortuna no hay parálisis y reconforta, afirmó, que la coyuntura lleva a pensar en región, en articulación de empresas y sectores porque ante una escalada del conflicto, Latinoamérica puede abastecerse, producir y avanzar, es el momento, recalcó, de contemplar las cadenas regionales de valor y hacer del hemisferio y las tres américas un fortín de productividad y provisión.

En la parte política en donde reina también la incertidumbre, los procesos electorales son afines en América Latina y por eso al haber pleno conocimiento de las zozobras que aparecen, la firma Payana esta presta a orientar a los industriales porque hay capacidad, empuje, responsabilidad y metas.

 

 

Al expresarse sobre el país y sus distintos momentos destacó algunas iniciativas que cruzan los distintos gobiernos y que Payana considera muy valiosas, un ejemplo todo lo logrado con facturación electrónica, igual con pagos inmediatos y con BRE-B y lo que hace el país en pos de finanzas abiertas, iniciativas que ya llevan diez años, un norte que se debe mantener independiente de quien gane las elecciones presidenciales porque esas son las cosas que transforman sin importar el gobierno de turno.

De lograr unión entre los pueblos y de aprovechar las inmensas riquezas y un talento desbordado, América Latina está llamada a ser una potencia en todos sus sectores, desde el primario en donde hay que retomar cultivos y optimizar la transformación hasta la reindustrialización y la puesta a punto de un empresariado capaz, valiente y resiliente, listo para seguir creciendo y poniendo esa case importante para enderezar la deuda social que puede salir avante si los gobiernos hacen sus tareas y apuestan por economías dinámicas en donde el empleo sea una constante y un indicador de prosperidad y tranquilidad.

Sobre la región, Ruschi manifestó que definitivamente hay algo grande a nivel de integración regional, advirtiendo que todavía queda mucho por hacer por lo menos en el sector financiero que es uno de los que más toca a la sociedad o el positivo de pagos entre países al interior de Suramérica, integración a nivel sistemas igual al interior de la regió0n, asuntos en los que se ha venido avanzando, un ejemplo Brasil y Argentina que tienen un convenio para que las personas puedan hacer pagos desde Argentina a Brasil a través de Pix o de QR, unas iniciativas que terminan cambiando y convirtiendo una región.

Hoy concluyó el cofundador de Payana, Benito de Ruschi, la banca es vital, ha evolucionado, es más versátil, avanzada y prospectiva y entre tanto Payana sigue repuntando, consolidándose y apalancando portafolio para un soñado futuro.

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