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Martes, 09 Junio 2026 23:19

El mejor herbicida contra la coca no es el glifosato, es la palma: Murgas

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En palma los productores piden seguridad física y jurídica, hacen la tarea, crecen y generan empleo y riqueza, pero están acorralados por la extorsión y el miedo.

El presidente de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, y vicepresidente Ejecutivo del Grupo Agroindustrial Oleoflores Carlos José Murgas Dávila afirmó que la palmicultura y sus números siguen demostrando que este dinámico sector sigue siendo un motor de la economía agropecuaria, del tejido social y del crecimiento en general.

En el marco de la inauguración del 54 Congreso Nacional de Fedepalma que reunió agricultores, academia y expertos en el área palmera en el Centro de Convenciones Puerta de Oro en Barranquilla, el directivo aseveró que entre más palma se siembre en el país más progreso y desarrollo habrá porque está siembra ha demostrado que en las zonas más difíciles de Colombia se ha logrado prosperar y optimizar la calidad de vida con una economía estable y lícita.

 

“Ante el reto que tenemos con la coca que es nuestro principal flagelo y la más grande siembra ilícita, la palma es sin duda el herbicida más importante y que mayor arraigo trae a muchas personas que tan solo necesitan una nueva oportunidad dentro de la legalidad, luego glifosato no, pero palmicutura sí”, declaró el señor Murgas Dávila.

 

El empresario manifestó que hay en el territorio todo tipo de inseguridad habida cuenta que existen vacío jurídicos, pero también un riesgo en las haciendas y zonas de producción por el accionar de grupos irregulares y bandas delincuenciales que siguen dedicados a la extorsión, el boleteo y la quema de instalaciones, un hampa que si bien bajó en delitos como el secuestro, siguen presionando a los agricultores que generan empleo, riqueza y prosperidad a todo un sector en donde nadie se escapa porque hay embates contra grandes, medianos y pequeños productores de palma.

 

 

La situación, apuntó, es demasiado delicada, con impactos terribles en el ejercicio económico nacional de los palmeros porque el flagelo se da casi que en la totalidad de municipios en donde se siembra palma de aceite, de tal manera que con el gobierno actual y con el que llegue un apoyo decidido y muy fuerte en lo que tañe con seguridad territorial.

Dentro de las metas del gremio palmicultor está reemplazar esas 300.000 hectáreas dedicadas a la coca con palma de aceite porque ello implicaría dejar atrás una vergüenza local y mundial para entrar en los terrenos consecuentes de la agricultura y economía lícita. A criterio de Murgas Dávila hay buenos ejemplos porque a donde ha llegado la palma en donde otrora era coca como el Catatumbo, San Pablo o Tumaco, ya esos plantadores formales no vuelven a la ilegalidad porque hacen parte de un cultivo estable, agroindustrial en donde hacen parte trascendental de la cadena productiva, un adiós definitivo a los laboreos ilícitos.

Murgas explicó que hoy el Catatumbo agrupa a la mayor cantidad de pequeños agricultores en la economía campesina del país que ya hacen parte de los empresarios de la ruralidad, además, acentuó, es la segunda región más importante para la siembra de la palma en Colombia y el de mayor crecimiento, pero enfatizó que esta plantación en esa zona de Norte de Santander involucra a familias de pequeños y medianos agricultores que están en la búsqueda de empresarizar el campo en ese rincón tan difícil del país.

 

“El Catatumbo ya da muestras de que es más legítimo que ilícito, no obstante, los problemas de seguridad que se reportan, y es una realidad existe afortunadamente una realidad en este congreso de Fedepalma, de todos esos palmeros que a la fecha pueden decir que dejaron la coca atrás para entrar a la legalidad como empresarios porque aparte de todo son socios de esas plantas extractoras montadas en el Catatumbo”, precisó el vicepresidente Ejecutivo de Oleoflores.

 

Otro buen ejemplo, expuso, es el departamento del Atlántico en donde crece la palma aprovechando las reservas de agua que hay en el sur de la comarca y que redunda en beneficio y progreso para las familias palmeras.

 

 

Un lugar que calificó como todo un ejemplo es la zona de Urabá porque luego de la devastación que tuvo por la pudrición de cogollo, PC, hoy se renovó con una admirable productividad gracias a que hay unos agricultores sumamente comprometidos en buenas prácticas agrícolas y la planta muy bien gerenciada por un líder de la provincia llamado Juan Esteban Correa quien logró posicionar a esa región del país como una de las mayores productoras de Colombia y del mundo.

En lo que tiene que ver con avances en investigación y el uso de nuevas semillas y material genético, Murgas Dávila anotó que el híbrido es fundamental en algunas zonas y otras en donde definitivamente no hay necesidad.

 

“Las zonas que han sido renovadas por híbrido que actualmente puede ser el 20 por ciento de la palmicultura del país ha demostrado muy buenos rendimientos, advirtiendo que lógicamente dependen de los temas laborales para poder polinizar esa palma, pero creo que vamos a salir adelante porque donde se pueda utilizar material mejorado lo vamos a hacer y los sitios que demanden palma quinéensis seguirán con esta especie solo que con materiales igualmente mejorados”, apuntó el empresario.

 

Muy bien Meta y Casanare

Es indiscutible que el país palmero crece y mejora amén de los grandes retos climáticos y de seguridad, empero hay dos departamentos que avanzan vertiginosamente en la siembra de palma y son el Meta y Casanare porque son zonas con grandes extensiones de tierra cultivable y sostuvo que la Altillanura con palma es una realidad en vista que es la región con mayor extensión del país en ese cultivo la cual muestra también muy buena productividad, siembra que se está abriendo hacia la zona sur del Meta y de Casanare con fabulosas e importantes perspectivas en pequeños, medianos y grandes plantadores toda vez que hay grandes empresas invirtiendo en la zona porque hubo una visible diversificación del banano hacia la palma con una excelente reacción puesto que se ha dado con la gente que sabe trabajar el cultivo, afianzando una agroindustria que lleva muchos años en la llanura colombiana y que promete un abismal crecimiento de cara al futuro.

 

 

Un hecho cierto es que ese tremendo sueño del precursor de la actual palmicultura Carlos Murgas Guerrero, en el sentido de darle impulso a un modelo productivo apalancado en la asociatividad, tecnología e inclusión, logró consolidarse.

Todo afloró y llegó a buen puerto porque la gente se dio cuenta que la unión sin duda hace la fuerza, que consecuencia de trabajo, compromiso, sacrificio y puntualidad, aparecieron los buenos frutos porque la promesa se cumplió, el plan agropecuario dio resultado y hoy el gran pretérito de la historia vivió para contarla y sigue narrando logros, anécdotas y distintas paradojas porque con la palma la vida cambió, el agro dio un salto de calidad y brotó con entusiasmo el agronegocio.

A juicio de Carlos José Murgas, en palma, Colombia apenas está empezando porque con 25 a 30 millones de hectáreas en frontera agrícola sin tumbar un solo árbol, la palma es el cultivo de mayor competitividad que ha demostrado que pequeños, medianos y grandes pueden trabajar juntos en la búsqueda de nuevos mercados para competir industrialmente. Dijo que teniendo en cuenta que se necesitan cinco millones de hectáreas de palma nueva para poder afrontar el requerimiento mundial de la fecha actual a 2040, Colombia, Suramérica y Centroamérica son las zonas llamadas a sembrar esa palma que se necesita para satisfacer la demanda global toda vez que se necesitara aceite para alimentos y generación de energía.

A la hora de pensar en un nuevo modelo económico basado en la eficiencia del sector primario y la agroindustria, a criterio del vicepresidente Ejecutivo de Oleoflores, el de la palma está llamado a replicarse porque si bien la palma es un cultivo de largo plazo, le genera estabilidad a todo el que la siembra porque hay dinámica con precios buenos regulares o malos, asimismo con fertilizantes e insumos costosos o como vengan, pero ahí siempre noble y firme estará la palma permitiendo que el agricultor afronte los desafíos externos de mejor manera, diferente a los cultivos transitorios que se siembran en países industrializados como Brasil y Estados Unidos en donde los agricultores tienen el mayor apoyo del gobierno en tanto que la palma avanza en Colombia incólume, con buenos o malos gobiernos, más allá de la inestabilidad política.

Otro buen reporte lo dio el departamento de Córdoba en donde se llegó a las 12.000 hectáreas con un valor añadido y es que cuenta con la planta más eficiente de la Costa Norte la que será ampliada.

 

El gran impulsor sonríe con la tranquilidad del deber cumplido

 

 

En la gran cita de los palmicultores en Barranquilla agradó ver alegre y entusiasta al gran responsable de una palmicultura ganadora, el exministro de Agricultura y visionario Carlos Murgas Guerrero quien demostró que era factible y necesario propender por la articulación de la economía agraria e industrial.

La señora esposa del gran innovador de la agricultura y emblema de la palmicultura exitosa, María Victoria Dávila de Murgas expuso que el modelo que hoy tiene al sector palmero en la cúspide y que será triunfante por muchos años, es un piloto que pueden tomar otros sectores productivos para ser sostenibles, rentables y prestos a competir con quien venga.

Manifestó con un orgullo notorio que el éxito de las alianzas productivas diseñadas por su compañero de vida Carlos Murgas Guerrero, es que, independiente de los avances y logros económicos, surgieron mejoras sociales porque huno una propuesta cargada de capacitación a todos los niveles y para la totalidad de las familias, luego hoy el sector suma toda clase de técnicos, profesionales, agrónomos, ingenieros y otros expertos en el sector de palma y plantas de beneficio, obviamente partiendo desde la siembra de la planta lo cual hace que toda la comunidad palmera experimente un cambio estimable en la economía, la forma de producir y la participación agraria en todos los niveles.

 

“Lástima que no tomamos fotos en el año 2000 porque esto ha sido algo sencillamente maravilloso, hoy por ejemplo una funcionaria de la Gobernación encargada de Repelón, me dijo que hay que ver cómo los supermercados, bancos, almacenes de repuestos y otras ofertas comerciales mostrando gran dinámica, y eso cambia la economía de una región y yo digo que la palma cambia vidas porque trae todo y es nada más y nada menos que el producto agrícola más generoso que existe, son 30 años produciendo esa misma palma y por eso cada ocho día el cultivador pasa y le corta un racimo lo que brinda una estabilidad económica increíble”, expresó María Victoria Dávila de Murgas.

 

Evocó que la primera zona en donde el empresario Carlos Murgas Guerrero avanzó con las alianzas fue Maríalabaja, Bolívar, en donde ya los palmicultores están renovando porque entre otras cosas ya tienen el doble de la cantidad de tierra, igual tuvieron sus hijos que afortunadamente para muchos se quedaron en las capitales porque hubo dinero para la educación, pero hubo otros casos como el de Murgas Guerrero, señora e hijos que se enamoraron de un proyecto palmero que siguen, rodean y quieren, un plan o proyecto de familia en donde hay amor, respeto, compromiso y lazos de verdadera familia, la que todos recuerdan y ven como ese ingenioso hombre que propuso un proyecto para cambiar modos de agricultura y optimizar vidas.

 

“Ese recuerdo sigue intacto, no hay olvido y el aprecio es reciproco, es verdad. La palma marcó mi vida y agradezco el hecho de que miren no solo a quien apareció con una idea sino a su familia, a mis hijos y a mi esposa María Victoria”, concluyó lacónicamente Carlos Murgas Guerrero.

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