El presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma Nicolás Pérez Marulanda reveló que en el sector palmicultor podría haber unas 60.000 hectáreas o predios de pequeños productores que no han legalizado sus fincas ante las autoridades competentes como la superintendencia de Notariado y Registro o ante otras instancias que legitimen propiedad en procesos derivados de herencias o ventas que no tuvieron el debido trámite.
Según el dirigente gremial, en el sector se ha podido presentar que algunos palmicultores hayan tenido posesiones sobre predios por tradición familiar, pero no han registrado esa tenencia. En otros casos, algunas personas recibieron tierra del Estado que por alguna falla u omisión no terminó el proceso de titulación por ejemplo de baldíos con el registro lo cual es sin duda un problema bastante generalizado.
Ese, aclaró Pérez Marulanda, es un problema que es particularmente complejo para actividades como la palma que se caracteriza por tener inversiones a largo plazo, de entre 25 y 30 años. Fue enfático al afirmar que cuando uno no tiene certeza sobre el uso de esa tierra por ese periodo de tiempo es bastante arriesgado sembrar palma y por eso en muchas partes del país la expansión del cultivo de palma ha estado limitada por la falta de seguridad jurídica sobre el uso y aprovechamiento de esa tierra.
“A eso se le han sumado otras cosas ya que recientemente ha habido iniciativas que van encaminadas a establecer instrumentos como las Becán, espacios arqueológicos, figura mexicana, o las Áreas de Protección para la producción de Alimentos, APPA, que también han incidido mucho en la certeza sobre el uso del suelo, así que yo creo que si uno quisiera desplegar realmente el potencial agropecuario general del país y particularmente de la palma, un esfuerzo que debe hacer el Estado es una diligencia grande de formalización de los títulos de propiedad de las tierras para productores esencialmente pequeños que es la franja en donde están esa falencias y promover mecanismos en ciertas zonas del país para poder hacer inversiones de largo aliento”, aseveró el directivo.
Congreso nacional de palmicultores en Barranquilla, logros y vicisitudes
En desarrollo del 54 Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de aceite el dirigente gremial anotó que la palmicultura colombiana ha sido, es y seguirá siendo un sector estratégico para el país toda vez que las cifras lo demuestran. Expuso que la palmicultura ha crecido, se ha adaptado y cada vez aporta de forma más significativa al empleo formal, al desarrollo regional, a la seguridad alimentaria y la transición energética del territorio.
Al dirigirse ante sus afiliados e invitados, el dirigente gremial afirmó que en 2025 el sector palmero colombiano se reafirmó como un actor clave del desarrollo agropecuario y rural, y como un referente en sostenibilidad. Entre 2021 y 2025, manifestó, el área sembrada creció 11% alcanzando 641 mil hectáreas que consolidan este renglón económico como el segundo cultivo más importante del país.
“Este dinamismo se reflejó en un máximo histórico de producción de aceite de palma crudo, con un crecimiento anual del 12% y un total de 1,93 millones de toneladas, explicadas por una mejora sustancial de la productividad, impulsada por la adopción de mejores prácticas agronómicas, avances en fertilización y condiciones climáticas favorables. Se destaca la creciente participación de áreas productivas de híbridos OxG, que ya representan el 21% del área total con 135 mil hectáreas, que han contribuido a los rendimientos y la competitividad del cultivo a nivel nacional, al tiempo que nos han traído un reto en la logística y comercialización, derivada de tener que diferenciar el aceite alto oleico y posicionar sus particularidades en los mercados#, puntualizó el señor Pérez Marulanda.
Para 2026, comentó el presidente de Fedepalma, el gremio espera seguir con la tendencia de buenos resultados, alcanzando por primera vez una producción de dos millones de toneladas, aunque este desempeño, expuso, estará condicionado por los riesgos climáticos, espacialmente por la intensidad del fenómeno de El Niño que se anticipa en el segundo semestre del año.
No hay duda que las cifras acompañan el ejercicio de los palmeros pues con un valor de la producción de COP $9,4 billones, equivalente al 12,3% del PIB agrícola nacional, y exportaciones por USD 1.074 millones, la palma de aceite se afianzó en 2025 como uno de los pilares del agro colombiano y el quinto renglón agroexportador del país. A juicio de Pérez, los resultados se traducen en oportunidades reales para las regiones, más de 260 mil empleos, de los cuales 100 mil son directos, y un modelo de vida para más de 9.300 familias y empresas palmicultores en 172 municipios de 21 departamentos.
Trabajo, repunte y respeto por los ecosistemas
Los datos, a toda vista alentadores y contundentes, estuvieron acompañados por avances contundentes en sostenibilidad y transparencia por cuanto el 99% de los cultivos están libres de deforestación. De hecho, apuntó, Fedepalma cuenta con un sistema de monitoreo satelital independiente y una robusta base de información georreferenciada que cobija cerca del 80% del total del área sembrada y posiciona a Colombia como referente internacional en producción responsable. Este destacado desempeño de los últimos años, acentuó, demuestra que la agroindustria de la palma viene apostando por el futuro de Colombia con una visión de largo plazo.
Al avanzar en su exposición, Pérez Marulanda destacó el desafío asociado con la negociación para la renovación de los contratos de administración de los Fondos Parafiscales Palmeros y, más recientemente, con la implementación del Decreto 1222 de 2025 y la Circular 001 de 2026 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR.
“La renovación de estos contratos, concretada en diciembre de 2025, marcó un hito para el sector y la parafiscalidad agropecuaria, gracias al trabajo conjunto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Este logro garantiza la continuidad de las iniciativas priorizadas por los productores, la estabilidad institucional y la planeación de largo plazo, al tiempo que ratifica la confianza del Estado en la gestión de Fedepalma. Quiero reconocer la disposición de la ministra Carvajalino, quien hace un año, en este mismo espacio, asumió el compromiso de firmarlos y cumplió su palabra”, señaló el directivo.
Con una vigencia de diez años, los contratos se convierten en un referente al incorporar estándares robustos de control y supervisión, fortaleciendo su papel como herramienta eficaz de seguimiento, transparencia y gestión de los recursos de los palmicultores.
Por su parte, dijo, la implementación del Decreto 1222 y la Circular 001 obliga al sector a replantear aspectos fundamentales de su organización. Si bien el Congreso adelantado en Barranquilla es el primero en el que las elecciones del Comité Directivo de los Fondos se realizan bajo el nuevo esquema, persiste un reto crítico pues las condiciones actuales desincentivan la participación de los productores, especialmente de los más pequeños, al exigirles la renuncia a los beneficios derivados de la inversión los fondos parafiscales.
“Esta situación contradice los principios mismos de la parafiscalidad, que consiste en promover un esquema de financiación con destinación específica y beneficio colectivo. En este sentido, condicionar el acceso a los beneficios parafiscales, desnaturaliza su propósito. Asimismo, las disposiciones de dicha circular han implicado cambios profundos en el modelo de acompañamiento a los palmicultores”, matizó Pérez Marulanda.
Renovación, una necesidad
El presidente Ejecutivo de Fedepalma dijo que hoy el gremio cuenta con un número significativo de hectáreas que superan los 25 años y exigen acciones inmediatas. Reiteró que la renovación no es un asunto del futuro; es una realidad de hoy. En los próximos cinco años, informó, será necesario renovar hasta 141 mil hectáreas, con una inversión cercana a COP $4 billones.
El esfuerzo, explicó Pérez Marulanda, se concentrará en la Zona Oriental; sin embargo, en términos relativos, la Zona Norte enfrenta el mayor reto con cerca del 30% de su área por renovar. Allí, recalcó, se juega buena parte de la productividad futura del sector.
“A este reto se suma que, de las más de 120 mil hectáreas afectadas por PC y ML, cerca de 30 mil aún deben ser erradicadas en los próximos cinco años, la mayoría de ellas ubicadas en la Zona Norte. Este es un asunto de interés general por su impacto colectivo. Las plantas enfermas ejercen una fuerte presión sobre los cultivos nuevos y aquellos que no están afectados. Precisamente, en los Comités Regionales Palmeros fue claramente priorizada esta necesidad del sector. Por esta razón, propondremos al Comité Directivo de los Fondos un programa con enfoque integral, que con recursos del Fondo de Fomento Palmero esté orientado a apoyar esta erradicación y que en alianza con el gobierno se pueda garantizar el financiamiento adecuado de las nuevas siembras que se requieran”, orientó el dirigente.
Aseguró que el proceso de renovación ya ha iniciado. En los últimos cinco años, apuntó, se han renovado 35 mil hectáreas, un avance importante, pero insuficiente. Al ritmo actual, registró, solo se cubrirían el 12 % de la necesidad de renovación al 2030. Puso de presente que el cuello de botella de la federación está en los pequeños productores, para quienes la erradicación de sus cultivos enfermos y envejecidos se ha convertido en un obstáculo para la renovación. Ahí, testificó, deben concentrarse el acompañamiento y financiamiento para esta labor.
Hoy, en el departamento del Meta se concentran más de 192 mil hectáreas, duplicando a Santander que se mantiene en el segundo lugar.
Aunque el 90% del área se concentra en siete departamentos y el 42% en diez municipios, el sector continúa expandiéndose hacia nuevos territorios, teniendo hoy presencia en 21 departamentos y 172 municipios. En 2025, Casanare y Norte de Santander lideraron la expansión en área, con más de 7.000 hectáreas adicionales cada uno. Municipios como Tibú y Maní concentran este dinamismo con modelos productivos muy distintos; uno basado principalmente en productores de pequeña escala y el otro en medianos y grandes productores.
Tibú es hoy el segundo municipio con mayor área sembrada y cuenta con 1.706 productores que tienen en promedio 22 hectáreas en palma. Cómo no destacar que en uno de los contextos de inseguridad y de abandono estatal más adversos del país, el Catatumbo haya apostado de manera decidida por la legalidad y la formalización a través de nuestro cultivo. Hoy le quiero hacer un homenaje muy especial a los palmicultores y palmicultoras de esta región que han creído en la palma y que se resisten a la presión de los grupos armados ilegales, ¡estamos con ustedes! El crecimiento ordenado también requiere que la capacidad instalada de plantas extractoras pueda absorber el nuevo fruto producido.
El sector cuenta con una base instalada robusta en plantas extractoras, cuya capacidad se ha triplicado en las últimas dos décadas, aunque aún presenta una utilización promedio del 73%, con oportunidades de mejora especialmente en la zona norte.
El reto está en cerrar esta brecha de utilización mediante mayor oferta de fruta, eficiencia logística y mejor distribución del procesamiento. Para dimensionar esto, aprovechar el 100% de la capacidad instalada requeriría un poco más de 3 millones de toneladas adicionales de RFF que se pueden lograr a través de una combinación de aumentar la productividad de las áreas actuales y el área cultivada.
Crecimiento sin impacto ambiental
Hoy Fedepalma puede decir que avanzó de manera decidida en la cero deforestación, alcanzando 99% del área libre de esta práctica. Pero para Pérez Marulanda el reto ahora es incorporar la biodiversidad como eje del modelo productivo, con ordenamiento territorial y enfoque regional. Dijo que no todos los territorios soportan el mismo tipo de expansión. Subrayó que Fedepalma ve ese reto como una nueva oportunidad para que el sector reafirme su liderazgo en sostenibilidad, tal como ya lo ha hecho con la cero deforestación.
“Sabemos que la sostenibilidad se demuestra con hechos: corredores de biodiversidad, restauración de áreas degradadas, planificación del uso del suelo y respeto estricto a la frontera agrícola”, destacó.
En aspectos de reglamentación verde, expresó el directivo, con The Nature Conservancy (TNC), se avanzó en la identificación de la riqueza biológica, especies endémicas y amenazadas, y una hoja de ruta para las inversiones en sostenibilidad y conectividad ecológica, confirmando que la palma de aceite puede ser productiva y al tiempo contribuir a la conservación y promoción de la biodiversidad. En su opinión, esos avances se enmarcan en la estrategia APSColombia, que ha permitido diferenciar al sector en los mercados; no obstante, llamó la atención, decisiones como el aplazamiento de la directiva de deforestación (EUDR) en Europa resultan desafortunadas y envían señales contradictorias a quienes han invertido en cumplir altos estándares.
Desde su análisis, el aceite colombiano cumple con esas exigencias y podría haber aprovechado ventajas competitivas en ese mercado que paga bien. En un contexto global de recalibración de la agenda de sostenibilidad, con marcos regulatorios más complejos y exigencias múltiples, el sector avanza también en herramientas como el Documento País, que recogerá desde una mirada independiente, los impactos, riesgos y oportunidades del negocio, y será una herramienta clave para fortalecer el posicionamiento internacional.
APSColombia, más que una certificación, es una estrategia que ha logrado la inclusión real de los productores de pequeña escala en la Ruta de la Sostenibilidad, representando el 68% de los productores certificados. Esta inclusión contrasta con otras certificaciones que pueden ser inalcanzables para los productores de menor escala. Y es que lo que hemos querido demostrar con APSColombia es que, si bien una certificación puede abrir puertas a mercados, lo importante es el impacto positivo que tiene en el modelo de negocio del productor.
Biodiésel, defensa total
Por otra parte, aseveró el presidente Ejecutivo de Fedepalma, se ha venido trabajando de manera decidida en la defensa del mercado de biodiésel y de la mezcla del 10%, advirtiendo al Gobierno sobre los riesgos que tendría para el sector y para los palmicultores desvincular su regulación del precio de su principal materia prima, el aceite de palma, en el mercado colombiano. Pérez reiteró que no se trata de un tema menor porque cerca del 48% del aceite vendido en el mercado nacional en 2025, fue destinado a ese segmento. Por ello, insistió, una desconexión de este tipo no solo pondría en riesgo su abastecimiento, sino también la estabilidad económica del sector. Remarcó que el esfuerzo, articulado con distintos actores, incluidos los sindicatos de las empresas palmeras y Fedebiocombustibles, ha buscado proteger el empleo, la producción nacional y la sostenibilidad de la cadena.
En un contexto de altos precios del petróleo y flujos internacionales volátiles, manifestó el dirigente gremial, el programa de biocombustibles cobra aún mayor relevancia por su aporte a la descarbonización y la seguridad energética, lo que refuerza la necesidad no solo preservarlo, sino avanzar de manera responsable en la discusión sobre el aumento de la mezcla, en línea con experiencias internacionales como la de Malasia e Indonesia, que vienen aumentando la mezcla obligatoria de biodiesel al 15% y al 50%, respectivamente. Esta, estimó, podría ser una estrategia para enfrentar la volatilidad internacional y consolidar la transición energética. Allí, razonó, Una de las apuestas más estratégicas en el mediano plazo es el mercado de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF).
“Hemos avanzado de forma importante en el proceso en la OACI. Sabemos que el CAEP, el órgano técnico, ya recomendó a la plenaria aprobar la incorporación de nuestro aceite en la lista de materias primas elegibles para la producción de SAF, así que estamos muy optimistas. De lograrse dicha inclusión, se abriría un mercado con una demanda potencial de cerca de 600 mil toneladas anuales en el mercado nacional para el 2035 y nos daría acceso a un mercado mundial que podría llegar a demandar 175 millones de toneladas para ese mismo año. En conjunto con el diésel marino, los biocombustibles avanzados pueden convertirse en una palanca estratégica tan determinante como lo fue el biodiésel, impulsando el crecimiento ordenado del sector. Esto siempre y cuando existan reglas claras y estables a nivel nacional, y el respaldo decidido del Gobierno para volver realidad estas oportunidades. Ahora bien, garantizar la demanda futura está estrechamente ligada a la calidad.
La calidad ya no es un atributo exclusivo del mercado de alimentos, sino un requisito para acceder a nuevos mercados como el SAF. De ahí la importancia de seguir fortaleciendo las buenas prácticas en campo y en las plantas extractoras, especialmente si se considera que hoy solo el 27% de éstas han avanzado en su implementación”, analizó Nicolás Pérez Marulanda.
Como eje la estrategia, Fedepalma avanza de la mano con Cenipalma en la puesta en marcha de un laboratorio de última generación, que permitirá analizar muestras en menor tiempo y a menores costos, y que espera entre en operación en el segundo semestre de este año.
Cambio climático, qué reto
El IDEAM estima una probabilidad cercana al 90 % de un fenómeno de El Niño fuerte a partir de septiembre, lo que implicará menos precipitaciones y mayor temperatura y radiación solar en gran parte de las zonas palmeras. Se tiene conocimiento según el presidente Ejecutivo de Fedepalma, que un aumento de un grado centígrado puede reducir la producción de fruto en 15%; y de 2 grados hasta un 25%. Por ello,
Por ello, desde el análisis de Nicolás Pérez Marulanda, planificar el desarrollo del sector en función de la disponibilidad hídrica es fundamental, combinando materiales más resistentes, mejores prácticas agronómicas, información agroclimática y una transferencia tecnológica efectiva que fortalezca la sostenibilidad del cultivo. Ahora, aprovechando el contexto nacional de elecciones presidenciales, este sector hace un llamado claro: necesitamos políticas de largo plazo, reglas estables y diálogo permanente.
Resaltó que el gremio quiere trabajar en alianza con el Gobierno y dejó muy claro que Fedepalma no pide privilegios, tan solo exige coherencia, planeación y visión de país porque cuando la palma avanza con sostenibilidad, Colombia avanza con empleo, con desarrollo regional, económico y social.
Al nuevo gobierno, el que sea, la federación le recordó con orgullo y entusiasmo que el sector palmicultor ha demostrado que funciona. También que ha generado resultados, apostado de manera decidida por la sostenibilidad y construido un modelo productivo incluyente, algo que no puede ser desconocido ni ignorado.
“La palmicultura colombiana no puede permitirse otros cuatro años de indiferencia frente a un sector que tiene tanto que aportar al desarrollo del país. Nuestras solicitudes se enmarcan en las funciones esenciales del Estado de Derecho. necesitamos seguridad física y jurídica, así como infraestructura en buen estado para garantizar la competitividad y el abastecimiento de nuestros mercados. El deterioro de la seguridad en zonas productoras es preocupante, estamos evidenciando un aumento significativo de estructuras delincuenciales que afectan la operación, la logística y la inversión. En el año 2025, el 65% de los municipios palmeros presentaron afectaciones a la seguridad, mientras en lo corrido del año 2026 ya asciende al 80%, lo que representa un incremento del 22% en el número de municipios afectados”, demandó Nicolás Pérez Marulanda.
Esa, argumentó, es una tendencia que no se puede normalizar. En cuanto a la seguridad jurídica, recordó que Colombia necesita un marco claro y estable. Para Fedepalma, por ejemplo, la Jurisdicción Agraria no genera preocupación en la medida en que se mantenga la fase judicial en todos los procesos agrarios. “Colombia debe avanzar en este frente, pero no puede hacerlo a costa de poner en riesgo el derecho a la propiedad privada que es un pilar fundamental para la inversión y el desarrollo del campo. En materia de infraestructura, el reto es igualmente crítico”, asentó.
Para el sector productivo nada es fácil, el 47% del aceite de palma colombiano se produce en la Zona Oriental, Casanare, Meta y Vichada, y otro 4% en Tumaco, regiones que hoy enfrentan serias limitaciones de conectividad. En este punto Pérez anotó que a las restricciones estructurales se suma una situación coyuntural compleja, vías estratégicas con cierres o limitaciones recurrentes, lo que ha afectado de manera directa el transporte de carga pesada.
Enunció que esta situación, junto con las debilidades del puerto de Tumaco, no solo encarecen los costos logísticos y dificultan la comercialización, sino que ponen en riesgo el abastecimiento nacional, evidenciando la urgencia de priorizar soluciones estructurales que garanticen una conectividad confiable para estas regiones. Estas son, precisamente, las principales solicitudes al próximo Gobierno que debe garantizar seguridad y una infraestructura adecuada.
Adicionalmente, consideró el presidente Ejecutivo de Fedepalma, es prioritario recuperar la estabilidad macroeconómica y fiscal del país que actualmente atraviesa uno de los momentos más delicados de la historia reciente.
Solo en esas condiciones, aseveró, el sector palmero podrá desplegar todo su potencial, consolidar su capacidad empresarial, generar empleo y seguir aportando al desarrollo del país y a la construcción de paz en los territorios. Sin embargo, manifestó que para que todo eso sea posible, es fundamental la defensa y cumplimiento de la Constitución Política ya que en la Carta Magna se consagran los pilares que sostienen la democracia. Es allí, dijo el dirigente gremial, donde se garantizan los derechos de los ciudadanos y se establecen los límites necesarios para el ejercicio del poder, asegurando un equilibrio institucional que protege la estabilidad del país.
“Defender la Constitución es, en esencia, defender el Estado de Derecho y las bases mismas de la convivencia democrática. Esto será esencial para que sectores como el nuestro le sigan apostando al desarrollo del campo colombiano”, concluyó el presidente Ejecutivo de Fedepalma Nicolás Pérez Marulanda.


