La Federación especializada de Cooperativas de Ahorro y Crédito & Financieras de Colombia, Fecolfin, le salió al paso a las continuas acusaciones contra el sector cooperativo al que algunos quienes culpar de la crisis desatada por la falta de control y mal manejo del mecanismo de libranzas el cual el gremio considera como un producto de portafolio seguro con un impecable manejo financiero, pero una amenaza en manos de empresas operando al amparo de la ilegalidad y de inescrupulosos en general.
El presidente Ejecutivo de la Federación Colombiana de Cooperativas de Ahorro y Crédito y Entidades de Propiedad Cooperativa, FECOLFIN, Enrique Valderrama, aseguró que desde la tribuna cooperativa hay tranquilidad porque las entidades financieras de este régimen están haciendo una encomiable tarea en el frente de libranzas, crédito que es legal y avalado por los entes regulatorios siempre y cuando este se haga con características de probidad y atendiendo las disposiciones que para tal fin emanaron las superintendencias Financiera y de la Economía Solidaria.
“Se ha querido culpar de la crisis al mecanismo de recaudo de cartera más sencillo y seguro del sistema financiero como es la libranza, sin observar que el verdadero problema radica en el uso indebido e inescrupuloso por parte de empresas, sin el debido control, como Elite y Estraval, entre otras. Ellas son el problema, a las que hay que señalar, perseguir y sancionar”, precisó el señor Valderrama.
Sobre este delicado asunto, el presidente de Fecolfin anotó que el problema demanda medidas de control drásticas y contundentes y no las elementales como ingenuas, consagradas en el decreto 1348 de 2016 que con poco o nada contribuyen a erradicar este flagelo.
Sostuvo que el lío no es menor, pero dejó claro que nace en empresas integradas por un grupo de personas muy importantes del país de las cuales, parece ser, unas crearon estas “cooperativas fachadas” de aporte y crédito para aprovechar y abusar del buen nombre y la credibilidad del sector cooperativo colombiano, en especial del financiero especializado en ahorro y crédito que tiene una vigilancia permanente así como un respaldo en activos y una musculatura financiera más que considerable.
“Solicitamos prudencia y orientación más que desinformación. Este tipo de declaraciones confunde a la opinión pública en general, que estereotipa a un sector tan sólido como el cooperativo, en especial al de ahorro y crédito y a las entidades de propiedad cooperativa del país como Bancoomeva y Financiera Juriscoop”, declaró el Presidente Ejecutivo de Fecolfin.
Explicó que igual sucede con los términos de libranzas bancaria y extra-bancaria. En el primero, comentó, ubican a las empresas originadoras vigiladas por la Superintendencia Financiera, y ya es común escuchar que las empresas de crédito autorizadas son los bancos y compañías de financiamiento, excluyendo a las cinco cooperativas financieras (Cotrafa, CFA, Coofinep, JFK y Confiar) que pertenecen a ese grupo de empresas, y a las 181 cooperativas de ahorro y crédito vigiladas por la Supersolidaria, ubicándolas de manera tajante en las extra-bancarias junto con las empresas comerciales vigiladas por la Superintendencia de Sociedades, que la Ley 1527 de 2012, permitió que proliferaran.
Fue tajante al indicar que las cooperativas financieras en Colombia se diferencian de las cooperativas de ahorro y crédito en que pueden recibir depósitos de terceros y de sus propios asociados y las segundas, dijo, solo de sus asociados.
Apuntó que las cooperativas financieras son vigiladas por la Superintendencia Financiera, las de ahorro y crédito por la Supersolidaria a través de la sección exclusiva denominada Superintendente delegada para la actividad financiera.
“Es simple, volver a lo básico, que las Superintendencias Financiera y Solidaria tomen el control total de los operadores originarios de la cartera de libranzas, pues es un tema financiero. Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces es un pato”, explicó el dirigente de manera jocosa, utilizando el refrán popular que indica lo implícito.
Precisiones de Fecolfin a la opinión pública
1.- Ciclo operativo del mecanismo de la libranza
Es muy sencillo, práctico y seguro. Intervienen:
a.- El ORIGINADOR (banco, cooperativa, empresa S.A.S. y personas naturales que buscan firmar convenio o solicitar código para oficializar descuento por libranza)
b.- La EMPRESA (responsable de hacer los descuento y pagos al originador) y
c.- El TRABAJADOR O PENSIONADO (sujetos de crédito o de ahorro, y quien autoriza a la empresa para que haga los correspondientes descuentos y giros (al originador) de la cuota pactada.
2.- Inicio del problema
El objeto de la ley 1527 de 2012 fue dar piso jurídico al mercado de las libranzas, pero abre la puerta a la participación y proliferación de nuevos actores: personas naturales y jurídicas en forma de esas y sociedades comerciales, pero sin la vigilancia ni control adecuados, y a las cooperativas, vigiladas pero de manera limitada, por la poca capacidad de maniobrabilidad de la Superintendencia de Economía Solidaria.
Esta situación permite la creación de nuevas empresas paralelas. De un lado, las que tienen un riguroso control y exigencia legal por parte de las Superintendencias Financiera y Supersolidaria, como son los bancos, las cooperativas financieras y de ahorro y crédito al igual que otras vigiladas. De otro lado, aparecen los nuevos actores, personas naturales y jurídicas que en forma de SAS y sociedades comerciales, con una débil supervisión y poco seguimiento ingresan al mercado.
“Estos empresarios no se pueden salir por la tangente diciendo que las cooperativas armaron todo este lío, cuando ellos utilizaron pagarés para captar recursos de inversionistas a tasas más atractivas que las ofrecidas por las entidades dentro del orden social. “Aquí se configuró una estafa”.
El vocero aseveró que los empresarios de libranzas que han armado este lío se han aprovechado de la figura de las cooperativas de aporte y crédito, muchas de ellas, se rumora, creadas por personas del mismo grupo, para hacer las maniobras ya conocidas.
La debacle
Las empresas constituidas para la compra de cartera, adquieren las libranzas-pagaré con grandes descuentos de las originadoras (bancos, cooperativas financieras y de ahorro y crédito entre otras vigiladas por Superfinanciera) sin el debido control, es decir personas jurídicas como SAS y personas naturales.
Luego, ganando también por intermediación, ofrecen como título valor libranza-pagaré, muchos “gemeleados” o revendidos a ingenuos inversionistas con ofertas de atractivas tasas de interés, causando la debacle que hoy lamenta el país.
La pregunta es ¿Quién estafa a quién? Evidente, las empresas en mención, al ingenuo inversionista. Aquí vienen, como anillo al dedo, estos dos refranes: “la avaricia rompe el saco” y “de eso tan bueno, no dan tanto” que sirva de aprendizaje.
Cerrar la brecha
Si a juicio de FECOLFIN son suficientes los establecimientos y entidades autorizadas y vigiladas por las Superintendencias Financiera y Solidaria, para generar crédito mediante libranza: bancos, corporaciones financieras, compañías de financiamiento, cooperativas financieras, organismos cooperativos de grado superior, cooperativas de ahorro y crédito, Instituciones oficiales , empresas de leasing y fondos de empleados, ¿el gobierno para qué abrió con la Ley de libranzas, la posibilidad de nuevos actores no vigilados en la actividad crediticia?
“Por ello, reiteramos la imperante necesidad de volver a lo básico y es que solo las empresas vigiladas por las Superintendencias Financiera y Solidaria operen el mercado de las libranzas”.
La libranza, la reina del crédito
Históricamente las cooperativas financieras y de ahorro y crédito así como algunos bancos, son las que han operado el crédito de las libranzas, llevándolo a todos los rincones del país, incluso donde el sector financiero tradicional no hacia presencia. Sin embargo, años después, la banca ingresa con campañas agresivas en este mercado, por ser un mecanismo de crédito sencillo y muy seguro.
Tanto las cooperativas de ahorro y crédito como las financieras tienen que cumplir unos requisitos previos y una incidencia de capital mínimo para que le sea aprobada la intermediación financiera. En igualdad de importancia, a unas las vigila la Supersolidaria y a las otras Superfinanciera.
De hecho, la misma Superintendencia Financiera ratifica en su informe oficial, que desde que entró en vigencia la Ley de las libranzas, la cartera en las empresas bajo su control, ha crecido en un promedio anual del 17,7 %, llegando al primer trimestre de 2016 a 36,4 billones de pesos, frente a los 10 billones de pesos de las casi las 400 empresas sin control que se cree existen en Colombia
Cooperativas supervigiladas y controladas
Las cooperativas de ahorro y crédito, financieras y empresas de propiedad cooperativa están legalmente constituidas y cumplen a cabalidad con toda la normatividad vigente en la Ley. Cuentan con vigilancia por parte de las Superintendencias Financiera y Solidaria respectivamente y están respaldadas con el seguro de depósito del Fondo de Garantías de Entidades Cooperativas, Fogacoop, organismos vinculados al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, que forma parte del Estado, responsable del manejo del ahorro de los colombianos.
Cooperativas de ahorro y crédito y financieras: blindadas
Importante tener en cuenta que después de la crisis financiera de 1998, que arrastró con el cooperativismo colombiano tras el conocido coletazo de los mercados, no ha habido un solo siniestro en las cooperativas de ahorro y crédito y financieras y empresas de propiedad cooperativa, en que Fogacoop haya tenido que intervenir con sus seguros de depósitos, como si ha ocurrido en otros sectores.
Peligro latente: Proyecto de Ley que abre puertas a nuevos invitados
Bajo estas circunstancias es importante llamar la atención sobre el Proyecto de Ley 69 de 2014 que hace trámite en el congreso, que pretende modificar la Ley 1527 de 2012 para permitir que miembros de clubes sociales y agentes de la Fuerza Pública, operen libranzas sin controles específicos y técnicos por parte del Estado. Es imperante que el gobierno presente un proyecto de Ley para reglamentar definitivamente, no solo el crédito de libranzas sino el de otras modalidades.
Luego de las publicaciones Fecolfin determina y concluye que los empresarios que actuaron bajo la razón social de Estraval y Elite no se pueden salir por la tangente asegurando irresponsablemente que las cooperativas armaron todo el lío, cuando las citadas firmas utilizaron pagarés para captar recursos de inversionistas a tasas más atractivas que las ofrecidas por las entidades dentro del orden social. “Aquí se configuró una estafa”.
Finalmente Valderrama recalcó que los empresarios de libranzas que armaron semejante problema se aprovecharon de la figura cooperativa de aporte y crédito razón por la cual erigieron varias de estas para sus infaustos fines, como quedó ratificado con Estraval.
“La nueva gran estafa existe, pero totalmente aislada de las cooperativas financieras y de ahorro y crédito que tan solo han afianzado su operación en beneficio de ahorradores, de pymes, trabajadores y del mismo emprendimiento, esa acusación no cabe para un instrumento translucido, vigilado y regulado que será vital para la construcción de paz y equidad”, concluyó el presidente de Fecolfin, Enrique Valderrama.