Lunes, 14 Septiembre 2026 20:48

Impulso económico de india, ventana de oportunidad para Colombia y Latinoamérica

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Impulso económico de india, ventana de oportunidad para Colombia y Latinoamérica Imagen-de-Tech-Gurug-en-Pixabay

India destaca globalmente por la producción de medicamentos de alta calidad a costos sumamente competitivos.

Por Cristhian A. Salamanca García

La India, uno de los motores más importantes del comercio global, se mantiene en crecimiento entre las grandes potencias. Esto, según los datos más recientes del Q1 del año fiscal indio 2026–27, el PIB del país asiático registró un robusto crecimiento del 7.8%, mientras que otros países enfrentan los embates de la desaceleración global, el dinamismo de India no muestra signos de fatiga. Para los mercados de Latinoamérica, comprender los factores detrás de este crecimiento es fundamental para desbloquear el potencial comercial de un corredor estratégico bidireccional que aún está en crecimiento.

Detrás de estas cifras excepcionales surge una pregunta ineludible: ¿a qué se debe este ritmo de crecimiento? Para responderla, debemos mirar hacia dentro, a su entorno de negocios y a la resiliencia de India. Las respuestas están ancladas en sus sólidas bases internas.

En primer lugar, India tiene un ‘bono demográfico’ al contar con la mayor población del mundo (~1.479 millones de habitantes), con una edad mediana cercana a los 28 años, lo que lo hace un país joven, con una fuerza laboral masiva y una baja tasa de dependencia. Esta vitalidad demográfica alimenta un consumo privado interno del cual depende aproximadamente el 60 % de su PIB, actuando como un amortiguador natural frente a los choques económicos externos gracias a su creciente clase media. A la vez, esta dinámica incentiva una mayor productividad, generando mayores ingresos y el aumento de la base tributaria.

Valla instalada por All India Institute of Medical Sciences (AIIMS) en Nueva Delhi, la cual funciona como un contador de población en tiempo real para la India. Según las estimaciones demográficas reflejadas en el funcionamiento de este reloj de población, se calcula que en la India nace un bebé aproximadamente cada 1.3 segundos (lo que equivale a casi dos nacimientos por segundo). Fuente: X

Para sostener a esta inmensa población con un poder adquisitivo en ascenso, la India tiene un apetito insaciable por materias primas, alimentos novedosos, además de bienes y servicios con factores diferenciales. Mientras que países como Brasil, Argentina y Chile se han consolidado como proveedores clave, existe un inmenso margen para el resto de la región en la exportación de productos agrícolas, minerales y de productos con valor agregado. Aún más crítico es el papel de América Latina en las ambiciosas metas climáticas de la India: la electrificación de su economía dependerá directamente del cobre y del litio sudamericano, creando un corredor de exportación estratégico. Colombia tiene inmensas posibilidades de integrarse a esta cadena. Si bien nuestro país ya abastece al mercado indio con recursos minero-energéticos tradicionales, el verdadero reto es escalar hacia las oportunidades identificadas por ProColombia. Estas apuntan a una diversificación inteligente: desde proveer extractos naturales para la potente industria cosmética y farmacéutica asiática, hasta insertar productos agroindustriales de alto valor, como cacao, cafés especiales y confitería, en un mercado premium indio que demanda cada vez más alimentos novedosos y de calidad.

 

 

Esta misma joven población de la India es la piedra angular de su transformación digital impulsada por una infraestructura pública digital (IPD) sólida, con mejoras exponenciales, que ha transformado la economía del país con beneficios fundamentales. Parte de este proceso ha sido la integración del sistema ‘Aadhaar card’, una identificación biométrica similar a una cédula de ciudadanía digital. Con 1.340 millones de usuarios activos, esta herramienta ha permitido que los subsidios y ayudas sociales lleguen de forma directa a las cuentas de los beneficiarios, lo que evita la filtración o pérdida de fondos públicos. Además, ofrece un sistema biométrico seguro único que simplifica la verificación de identidad para trámites oficiales.

Por otro lado, la implementación de la Interfaz Unificada de Pagos (UPI) – un modelo de interoperabilidad pionero que sirvió de inspiración directa para sistemas como PIX en Brasil y el emergente Bre-b en Colombia – ha incorporado a cientos de millones de personas a la economía bancarizada formal a costos mínimos para personas que no tenían acceso al sistema bancario. La UPI facilita pagos instantáneos a pequeña y gran escala. Para dimensionar este éxito, según lo reportó la BBC, el sistema UPI registró más de 23.600 millones de transacciones tan solo en el mes de julio de 2026, estimando un promedio diario que supera los 750 millones de transacciones.

Estos dos marcos de innovación complementarios, Aadhaar card y UPI, han surgido como la columna vertebral del ecosistema financiero y tecnológico de la India, facilitando la creación de más de 17.000 Fintech en el país, y una treintena de neobancos. Es por ello por lo que la exitosa experiencia de escalabilidad que la India ya superó, son la clave que podría ayudar a consolidar y a madurar el ecosistema Fintech en Colombia.

En tercer lugar, el Estado indio mantiene un gasto intensivo de capital (Capex) en la construcción de carreteras, ferrocarriles, puertos y redes eléctricas. El ejemplo más emblemático es el Corredor Dedicado de Carga (DFC, por sus siglas en inglés), una iniciativa estatal que desplegó una red nacional de vías férreas exclusivas para mercancías, con más de 2,740 km de longitud operativos (más del 96% de la red total), eliminando por completo la interferencia con los trenes de pasajeros.

 

 

Este ecosistema logístico se consolidó gracias a un modelo de Asociación Público- Privada (PPP), considerado hoy uno de los mayores éxitos de colaboración entre el Estado indio y el capital corporativo. La red opera mediante dos grandes autopistas ferroviarias: el Corredor Occidental (WDFC), que conecta el polo industrial de Delhi con los mega puertos de Gujarat y Mumbai, y el Corredor Oriental (EDFC), vital para el flujo hacia el este del país. La eliminación de estos cuellos de botella logísticos es clave: pues ha logrado que India aumente considerablemente sus exportaciones.

Como lo expresó Sameer Narang, jefe del Grupo de Investigación Económica de ICICI Bank, quién dijo “los servicios como la manufactura han tenido un desempeño fenomenal. En este trimestre hemos visto un salto de dos dígitos hacia arriba [en las exportaciones de mercancías]... Lo que se desaceleró por el lado de los servicios, se recuperó, y con creces, en el lado de las mercancías.”

Precisamente en este repunte de las manufacturas, las oportunidades de encadenamiento productivo y abastecimiento son inmensas. La India destaca globalmente por la producción de medicamentos de alta calidad a costos sumamente competitivos. A esto se suma su poderosa industria textil, reconocida por la versatilidad de sus materiales; un sector químico robusto que provee insumos esenciales para múltiples industrias, y una industria de autopartes de clase mundial, altamente competitiva y fundamental tanto para el ensamblaje automotriz como para el mercado de repuestos en nuestra región.

Otro factor fundamental ha sido la estrategia China+1, el modelo de abastecimiento de las grandes multinacionales en el que mantienen a China como base productiva principal mientras se incorpora al menos un país adicional para diversificar riesgos, mejorar la resiliencia y reducir la exposición geopolítica. Con el impulso de programas estatales como la India Semiconductor Mission, el país asiático ha logrado atraer inversiones multimillonarias —como las de Micron Technology y el conglomerado Tata— para consolidarse como un centro global de fabricación de microchips. Un claro ejemplo de esta transformación es Apple, que ya produce en la India el 26% del total mundial de sus iPhones. Así, el país no solo actúa como una potente plataforma exportadora, como se mencionó anteriormente, sino que su gigantesco mercado interno representa una oportunidad de consumo inigualable, multiplicando los beneficios para estas corporaciones.

Para Colombia, la verdadera ventana de oportunidad no reside únicamente en mantener los intercambios tradicionales, sino en insertarse en la nueva frontera tecnológica y geopolítica: la industria de los semiconductores y la manufactura electrónica. Para nuestra región, esto representa una oportunidad inédita de complementariedad industrial de alto valor agregado. Mientras la India avanza hacia la fundición de alta complejidad, los países de América Latina pueden posicionarse estratégicamente capturando el mercado del hardware aplicado y la integración de dispositivos.

Para lograrlo, es indispensable evolucionar el marco normativo tomando como referente las exitosas políticas de atracción de inversión del país asiático. En este sentido, Colombia ya está dando pasos firmes. Un hito fundamental es el reciente avance legislativo con el proyecto de ley para el fomento de la industria electrónica y de semiconductores, una iniciativa estructurada con el impulso de líderes del sector como Lorena García Posada, fundadora de la Red Colombiana de Electrónica y Semiconductores. Uno de los objetivos centrales de este marco regulatorio es, precisamente, abrir la puerta a futuros incentivos (similares a los que apalancaron el éxito de la India) para atraer a las empresas ensambladoras y desarrolladoras de hardware, permitiendo que el país compita directamente en las fases de Ensamblaje, Prueba y Empaquetado (OSAT), más la creación de ecosistemas y distritos de innovación tecnológica y la formación y retención de talento especializado.

El argumento central de esta conexión es la complementariedad perfecta: la relación binacional debe trascender el comercio tradicional hacia una alianza de integración de valor. Mientras la India aporta la madurez de su ecosistema de diseño de chips y componentes base, Colombia ofrece lo que al país asiático le falta para optimizar sus operaciones en este hemisferio: proximidad geográfica, agilidad para la integración de hardware y ventajas inigualables para el nearshoring (o friendshoring). Al unir fuerzas, se crea un corredor transpacífico ideal donde la India diseña la base tecnológica, y Colombia ensambla y distribuye, erigiéndose como la puerta de entrada indispensable hacia las Américas.

 

 

Narang también destacó que, mientras la manufactura de alta tecnología (como Apple) y los servicios representan el futuro y el nuevo motor de la India, la refinación de petróleo sigue presente, inyectando los miles de millones de dólares necesarios para sostener su moneda y su crecimiento. Para capitalizar esta realidad, resulta imperativo profundizar las relaciones de Gobierno a Gobierno (G2G) y articular el trabajo entre las entidades sectoriales de ambos países. Al elevar el nivel de diálogo diplomático e institucional, Colombia podrá posicionarse como un destino confiable y estratégico para atraer la inversión de los conglomerados indios.

(El autor es CEO de Conexiones B2B y Presidente de la Asociación Amigos de India Colombia. Anteriormente, se desempeñó como Head de TCS iON Latinoamérica y Director Ejecutivo de la Cámara Colombia India. Es especialista en desarrollo de negocios, matchmaking corporativo y articulación comercial en el corredor estratégico India-Latinoamérica).

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