Domingo, 07 Septiembre 2025 03:02

Colombia tranquila por suministro de trigo. ¿Se acerca fin del pan de $500?

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Los molineros están recibiendo el cereal y siguen llevando harina para elaborar los derivados del trigo que en 2024 representaron un gasto en los hogares de $25,9 billones.

El trigo, uno de los principales cereales en la dieta de la humanidad empezó a cultivarse hace más de 12.000 años y su siembra sigue tan dinámica como la primera puesta de semilla que sirvió para alimentar los pueblos del neolítico en esencia los que se ubicaron en las tierras fértiles de Medio Oriente. Los conocedores dicen que esta plantación resultó vital en el sedentarismo puesto que la actividad exigía cuidados y claro está recolección.

Los investigadores dicen que el trigo fue prácticamente el punto de partida de la agricultura y la formación de pueblos o civilizaciones. El trigo representa abundancia y prosperidad, su cultivo se fue expandiendo hasta alcanzar tecnificación en su siembra y en la misma transformación. Hay que ver la puesta en marcha del molino de vapor en el siglo XIX que optimizó su procesamiento y llevando la actividad por todo el mundo para hacer del trigo un alimento esencial en la canasta familiar y en la nutrición del hombre.

Colombia conoció el trigo desde la colonia en donde se afianzó como un alimento básico. Este cereal tuvo gran acogida en el altiplano cundiboyacense en donde su producción fue importante a tal punto que el país exportó trigo en pleno siglo XIX. La tarea se hizo debidamente, los trigales prosperaban y en la mitad del siglo XX la actividad triguera entró en una fase de investigación en donde se trabajó en mejoramiento genético. Con el correr del tiempo las siembras se vieron afectadas con las importaciones de grano a precios económicos, un motivo para salir de una labranza que no dejaba rentabilidad.

Exactamente el trigo entra a Colombia en el siglo XV y fue una siembra de lujo en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. En el siglo XIX el país aumentó la producción de este alimento ubicando a Colombia como un exportador trascendental en la región ya que las harinas que se procesaban en el interior viajaban hasta Cartagena.

 

 

De manera increíble, pretender optimizar el trigo colombiano resultó un caos para los agricultores porque las granjas destinadas para este fin en donde se exploraron variedades para tener un cereal más adaptado a los suelos de la cordillera, pero los resultados no fueron los esperados y fue así como desde la década de los años 50 la importación de trigo a bajo costo desplazó las siembras hasta dejar una producción marginal que es utilizada por pequeños agricultores para su consumo. Algunos labriegos lamentan que el Estado se quedó corto en el apoyo a los cultivadores porque se defendió la compra en los mercados internacionales enviando la actividad al cuarto de San Alejo.

Actualmente Colombia adquiere trigo en el mercado internacional, las compras representan el 99 por ciento y ello se ha tomado por parte de los agricultores como la muerte del trigo en suelo colombiano.

Ya en estos tiempos de importación y abastecimiento hay un parte de tranquilidad porque el suministro que se vio amenazado por la guerra entre Rusia y Ucrania, importantes jugadores en el mercado de cereales, empezó a normalizarse. Hoy la geopolítica está marcando el rumbo de los negocios y por eso hay un seguimiento permanente, pero a la fecha las amenazas están conjuradas más allá de las alertas que permanecen encendidas en el planeta.

La directora de la Cámara de Molineros en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, Pilar Ortiz, le dijo a Diariolaeconomía.com, que más allá de la geopolítica que tiene a muchos con la lupa en el globo, el suministro de trigo sigue dándose sin ningún problema mas teniendo en cuenta que del total de importaciones del cereal, el 52 por ciento llega de Canadá en tanto que el 25 por ciento procede de Estados Unidos. Recalcó que todo avanza con normalidad y recordó que en materia de precios no hay nada que genere novedad porque estos están atados a las negociaciones de las bolsas internacionales en Estados Unidos, verbigracia Chicago o Minnesota que es en donde se tranza todo el trigo a nivel mundial y por fortuna no ha habido ninguna variación durante 2025 comparado con el año anterior.

 

 

Para el caso de Colombia y la demanda de trigo para abastecer los molinos, la directiva expuso que este periodo se ha tenido una recuperación muy importante, pues el estudio de RADDAR con Fedemol muestra que anualmente los colombianos gastan 12,62 billones de pesos en pan, 1,73 billones en pastas y en galletas y otras elaboraciones 8,44 billones para un total en derivados del trigo de 25,9 billones de pesos, un mercado supremamente importante.

 

“Hemos tenido un buen comportamiento, vemos una categoría como el pan que no está creciendo a grandes dígitos, pero tampoco decrece, entonces como siempre lo hemos dicho, en los últimos años el consumo de pan en Colombia se ha mantenido, puede decirse que se trata de una actividad sostenible que permite poner todo tipo de productos en los hogares colombianos”, expuso la directora de la Cámara de Molineros en la ANDI, Pilar Ortiz.

 

Sobre los precios en el pan la experta apuntó que no se vislumbra un sobresalto, pero aclaró que en Colombia el precio final de este alimento está atado a muchas variables porque dependiendo del tipo de pan hay distintos ingredientes, no solamente la harina de trigo puesto que una amasada puede llevar grasa, huevos, azúcar, levadura y otro tipo de productos, eso sin contar los servicios públicos y la mano de obra, una mixtura que hace que cada quien mire su producto de diferente manera, dependiendo de las materias primas que utilice.

Indicó que lo que tiene que ver con la harina de trigo y con el precio de este grano a nivel mundial, el reporte es tranquilizador porque se ha venido comportando normalmente desde que se estabilizó un poco el tema de guerra entre Rusia y Ucrania.

 

 

 

“En el 2021 cuando estalló el conflicto hubo mucho nerviosismo porque la gente se preguntaba si iban a bajar los inventarios de trigo a nivel mundial y por eso fue el cereal que más subió de precio puesto que no solo se triplicó sino que llegó a pagarse cuatro veces más de lo que se tenía, pero con el tiempo y esa convivencia con la guerra en vista que todo genera costumbre, se pudo finalmente liberar trigo de Ucrania lo que explica por qué han pasado dos años con unos precios alentadores, de hecho con variaciones, pero dentro de estas las normales que tiene un commoditie agrícola como el trigo”, especificó Pilar Ortiz.

 

Retomando el tema de los precios y sus eventuales ajustes al alza, la directiva reiteró que en materia de pan lo relevante no es el precio sino la calidad e insistió en que cada vez los colombianos deben consumir panes de mejor atributo independientemente del precio, con mayor valor nutricional y dijo que seguir con un pan de 100 pesos que era el de hace cinco u ocho años no tiene sensatez porque no hay alimento que mantenga el mismo precio porque en el tiempo todo sube como pasa con las materias primas, la electricidad, el agua y la mano de obra, un tema muy crítico en el último año.

El tema pasa por subir los precios, pero de manera paralela su calidad y en ese sentido la directora de la Cámara de Molineros en la ANDI, anotó que hay panes que tienen muy buena calidad y un precio bastante asequible mientras que los hay sin tanta calidad y se consiguen relativamente dispendiosos, pero detalló que como en todo, el asunto depende de la estructura de costos que tenga el empresario y de la calidad que quiera vender el panadero.

Bogotá es sin duda una capital diseñada para el pan, a juicio de Ortiz, la capital del país tiene una panadería muy buena y por eso la Cámara de Molineros de la ANDI viene trabajando este año con la Alcaldía de Bogotá en capacitar a los panaderos empíricos que no han pasado por una escuela de panadería, pero que llevan muchos años. En ese asunto, añadió Ortiz, trabajan conjuntamente la Alcaldía con el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, para darles a los asistentes su certificado por competencias laborales lo que les valida los otros conocimientos que ya tienen a través de la práctica y su rutina, algo trascendental porque los incluye dentro del mercado laboral si quisieran acceder a una panadería más grande con todas las actas del caso porque entran automáticamente al sistema de cualificación, un ejercicio que se ha hecho en Bogotá porque la urbe tiene muy buenos panaderos, excelente pan y a la Cámara le parece que hay que seguir apostando por esas buenas prácticas de panificación para aumentar la calidad en los panes ya que a mayor atributo mejores son las ventas para el panadero y los colombianos consumen un pan óptimo con lo cual todos ganan.

 

 

De acuerdo con las cifras que manejan las Cámaras de Comercio, en Colombia existen 23.580 panaderías y de ese monto Bogotá tiene 8.000 aproximadamente. La conocedora explicó que el negocio del pan es paradójico en las cifras porque mientras unas panificadoras cierran, otras abren, en otros casos unas vuelven y cierran o se animan para volver a abrir, luego se mantiene estable el número de panaderías más o menos teniendo en cuenta el consumo.

Sobre las siembras de trigo que se hacen en parte de Boyacá y Cundinamarca de manera marginal, la vocera dijo que los cultivos de trigo en Colombia desafortunadamente por las condiciones climáticas que se tienen no son trigos que puedan ser de alta calidad para la molienda y que puedan llevarse sin problema al público para el consumo humano, se trata, detalló, de trigos con muy bajo nivel de proteína como se conoce el cereal en el mundo, lo que hace que al ser molidos resulten harinas que no funcionan y por eso el poquito trigo que tiene el país generalmente se utiliza en las fincas para la alimentación de los animales. Para el consumo humano, aseveró, este producto local no sirve.

El trigo, anotó, es muy de estaciones y de invierno principalmente y por eso los grandes jugadores del cereal a nivel mundial son aquellos que están muy cerca a los polos, básicamente al Polo Norte, es decir, países como Ucrania, la región siberiana en Rusia, Canadá, Estados Unidos y Argentina son los grandes cultivadores y exportadores de trigo.

En la zona tropical, manifestó, hay algunos ejercicios de trigo, pero no tienen grandes productividades ni buena calidad, luego no son granos que se comercialicen.

Lo importante es que por el abastecimiento de trigo hay tranquilidad en seguridad alimentaria, cabe recordar que Colombia importó en 2024 algo más de 1´954.000 toneladas del cereal y la industria molinera representada por Pilar Ortiz en la Cámara Fedemol de la ANDI, es un sector que maneja muy bien esas adquisiciones y las mismas negociaciones internacionales de trigo.

 

 

En el momento presente Colombia tiene 40 plantas de producción de alta calidad en donde se puede procesar ese grano para tener la mejor harina de trigo, con los más elevados atributos al mejor precio. La directora enfatizó que en Suramérica hay muchos países importadores de trigo y Colombia, expuso, tiene la harina más barata de la región más allá que también sea importador de trigo.

Colombia por normativa supo agregarle valor a la harina y por ello el país comercializa el producto fortificado ya que cuenta con una premezcla vitamínica obligatoria exigida por ley desde 1996. Eso deja claro porque la harina de trigo que se obtiene en el país está fortificada con vitaminas B1, B2, B3, ácido fólico o vitamina B9 y con hierro para prevenir la anemia, una enfermedad que se presenta por desnutrición.

Según la Cámara Fedemol, en un país con cerca del 40 por ciento de inseguridad alimentaria según el Programa Mundial de Alimentos (WFP) de las Naciones Unidas, estos productos cumplen un rol clave para mejorar el acceso a una alimentación más completa y nutritiva, especialmente en las poblaciones más vulnerables.

Finalmente, la directora de la Cámara de Molineros en la ANDI, Pilar Ortiz dijo que a nivel mundial todos los países que importan trigo siempre están pendientes de los asuntos geopolíticos y de los inventarios que del cereal hay a nivel global. Por eso, precisó, en Colombia se ha trabajado mucho en la Cámara Fedemol con el gobierno para poder tener acceso a trigos de cualquiera de los países productores con cero por ciento de aranceles. Ortiz recordó que hay firmados unos tratados de libre comercio con Canadá, Estados Unidos, Mercosur y la Unión Europea, todos con arancel cero.

 

 

 

 

“En los últimos años la Cámara Fedemol ha venido tramitando el decreto que le permite traer con cero por ciento de arancel los trigos de los países con los cuales no tenemos tratados de libre comercio, esto con la finalidad de siempre garantizarles a los colombianos que no van a tener ninguna dificultad al momento de tener pan en su mesa, un plato de pasta o las ricas galletas para el snack”, informó la abogada.

 

Este año Colombia es la sede del Encuentro Latinoamericano de Molineros de Trigo entre el 23 y el 26 de noviembre en la ciudad de Cartagena a donde asistirán más de 150 presidentes de empresas encargas de la molinería del cereal desde México hasta Argentina para hablar precisamente de temas sensibles de geopolítica, cambio climático, inteligencia artificial y su implementación en el mundo productivo. También será trascendental la agenda prevista para todo el tema de sostenibilidad y sustentabilidad frente a los cultivos de trigo.

Al evento asistirán conferencistas del mayor nivel lo cual permitirá saber cuál será el futuro de la molinería de trigo en Latinoamérica.

Hoy, expuso la Cámara Fedemol, ya hay plantas y molinos automatizados, con inteligencia artificial implementada. Es de todos sabidos que ya hay temas interiorizados en los procesos de las plantas de molienda, pero el tema se ampliará en la siempre cautivante ciudad “Heroica”.

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