Viernes, 22 Mayo 2015 07:26

Desindustrialización no es exclusividad de Colombia: Silverio Gómez

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El reconocido periodista, escritor y analista económico asegura que los graves dolores de cabeza del país están por el lado del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.

 

La muerte de empresas, la salida de capital del sector real y todo lo llamado desindustrialización es un inconveniente que experimentan todos los países incluidas potencias como Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y China en donde la empresa ha venido perdiendo importancia.

Así lo afirmó el analista económico y periodista de renombre, Silverio Gómez Carmona, quien precisó que este es un tema natural del desarrollo en donde ganan los servicios. Explicó que para el caso de la industria, ésta pesaba un 23 por ciento en los años setenta, en el comienzo de siglo bajó a 13 por ciento y hoy el indicador llegó a 11 por ciento. Los datos más apremiantes los registra la agricultura por cuanto pasó de pesar en la economía con un 28 por ciento, descendió al ocho por ciento entre la década de los noventa y el años 2000 para terminar actualmente en un lánguido seis por ciento.

“El caso colombiano en efecto ha resultado muy acelerado y es muy grande, pero hay un problema y es que la gente cree que todo este proceso es la consecuencia de la tasa de cambio o de la Enfermedad Holandesa que concentra las inversiones en sectores como minería y petróleo en desmedro de la industria. Lo cierto es que la inversión si ha ido hacia allá, pero eso no ha influenciado dicho proceso de marchitamiento industrial”, comentó el señor Gómez Carmona.

Desde su análisis, la desindustrialización obedece a factores tales como la pérdida del mercado venezolano a donde se exportaban más de 7.500 millones de dólares, básicamente en manufactura, porque al país vecino no se enviaban commodities, tan solo productos con valor agregado, y con el cierre del mercado la factura bajó a menos de 2.000 millones de dólares.

El otro problema, dijo, es China que invadió a Colombia con sus productos que mal contados valen 10.000 millones de dólares. Colombia por su parte le vende a China 8.000 millones de dólares, pero aclarando que de ese total, 7.500 millones tienen que ver con despachos de combustible y 300 millones de dólares representados en las compras del gigante asiático en chatarra. “El valor agregado de nuestras exportaciones a China es muy bajo y caso contrario con las importaciones están entrando todo tipo de bienes finales y cualquier variedad de materias primas”.

Aseguró que un estudio de Pricewaterhouse demuestra que el 97 por ciento de los empresarios colombianos está muy preocupado con el tema de los impuestos, lo cual es fundamental, pero adicionalmente, dijo, hay que ver otras cosas, independiente de las empresas que desaparecen porque hay cuatro productos representados en combustibles, flores, café y oro que constituye el 87 por ciento de las exportaciones colombianas a Estados Unidos, es decir que queda un 13 por ciento que equivale a 1.500 millones de dólares en los demás productos lo que hace pensar que Colombia debe entrar en un proceso de transformación productiva en donde juegan variables determinantes como la infraestructura para abaratar costos, el desarrollo tecnológico en las empresas y la capacitación o mejoramiento de capital humano para que nuevos sectores salgan a vender porque Colombia no puede seguir ofertando lo mismo de hace 30 años.

“Evidentemente hay empresas que desaparecen y siempre ha sido así, pero lo grave del caso es que no están apareciendo empresas importantes y esa sí debería ser la preocupación”, aseveró Gómez.

El consenso de Washington está desgastado

El analista económico, Silverio Gómez, dijo que el modelo económico encarnado en el Consenso de Washington está desgastado porque fue el esquema de la libertad de los mercados que sigue vigente en el mundo, pero indicó que cada país acude a diversos mecanismos para proteger determinados sectores porque lo cierto es que en economía no existe libertad absoluta.

“Yo sí creo que hay sectores que proteger, cuidar y estimular y a los que se les debe eliminar los subsidios porque es algo dañino que se vuelve una trasferencia del consumidor en favor de las industrias”.

En opinión de Gómez lo fundamental es estimular la innovación y todo lo atinente a talento humano como mecanismo para modernizar a las empresas.

Ojo con el déficit en la cuenta corriente

En concepto del experto, la devaluación de los últimos meses no se debe a la caída de los precios del petróleo porque mirando valores históricos el inquieto encuentra que el precio del crudo entre 1976 y 2004 fue de 24 dólares por barril y entre 2004 y 2014 fue de 82 dólares hasta llegar a los sesenta dólares de hoy. “Yo lo que creo es que la caída del precio del petróleo generó mucho nerviosismo en el mercado, básicamente por ese déficit en cuenta corriente que ya está llegando peligrosamente a una cifra de seis puntos del PIB, lo cual en términos de valor implica una diferencia de 20.000 millones de dólares entre exportaciones de bienes y servicios menos importaciones de bienes y servicios. Podría pensarse que ese es casi el 50 por ciento de nuestras reservas internacionales y por eso fue que se aceleró el tema de la tasa de cambio antes que por el petróleo”.

Cuestionó el hecho de poder identificar los problemas, pero demorar o aplazar las soluciones tal y como ha ocurrido en educación, salud y obras públicas que desde hace 25 años están aguardando mejoras o soñando con el cumplimiento de algún documento Conpes. Para Gómez los temas de cuarta generación y otros trabajos de infraestructura quizás puedan mejorar el entorno por tratarse de temas de extrema necesidad de la economía que finalmente redundarán en crecimiento y progreso para el país.

El boom quedó en la palabra

Sobre el boom petrolero y los ríos de dinero que corrieron con cargo a la industria petrolera, el analista dijo que hay problemas serios como el asunto de las regalías que en lugar de repartirlas entre los departamentos deberían utilizarse en obras nacionales como carreteras y la eliminación de la pobreza. “Esa plata se queda en temas muy locales en donde se gastan recursos en cosa importantes para las regiones, pero que no generan estructuralmente cambios. Sobre este capítulo comentó que ese sería un tema importante en materia de transformación económica y social del país.

Gómez Carmona agregó que la corrupción es otro factor a tener en cuenta en el tema de regalías y que preocupa mucho a los empresarios porque este es un punto en el que nadie es o puede ser indiferente. “Este cáncer es una endemia de América Latina que suele golpear la institucionalidad y la misma confianza del inversionista cuando se ve abocado a la famosa mordida”.

Finalmente el periodista, Silverio Gómez, afirmó que trabaja en su libro “La Economía no Contada” que narra 50 años de economía en Colombia con todos los aciertos y errores experimentados. Todo hace pensar que el libro será un éxito porque lo escribe quien más sabe de economía en Colombia.

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