Martes, 15 Septiembre 2015 13:39

Puerto Boyacá en su laberinto, sin tierra, sin petróleo y sin río

Por

Esta población cálida y rica del Magdalena Medio está experimentando una precarización que tiene preocupados a muchos porque el libre comercio empezó a sentirse y las tierras y el río Magdalena dejaron de ser productivos.

En esta romería por Colombia en donde nos ha correspondido recorrer las tierras de Cundinamarca y Boyacá antes de partir para otros rincones de Colombia, hemos podido observar que el problema del país es la caída de la economía campesina, la entrega de los recursos petroleros y mineros y una tragedia que inició en 1990.

Ya en 1991 el país no hablaba del Bogotazo sino del “aperturazo” por decir algo, porque con la entrada de la apertura económica en 1991, indiscutiblemente Colombia cambió, cambió las siembras por las importaciones y confundió la traída de electrodomésticos baratos con la pignoración de la ruralidad. Estos temas no son ni obedecen a una directriz izquierdista o algo parecido, no, es leer la historia económica de Colombia como quien lee un cuento con la diferencia que este no es un cuento, es la triste y preocupante realidad.

Diariolaeconomia.com visitó la muy bonita Puerto Boyacá, una llanura en el Magdalena Medio, en donde engordan excelentes ganados cebuínos, de doble propósito y bufalinos. En esa tierra que arde, también hay espacio para la agricultura, toda vez que se siembra plátano, cacao, yuca, maíz y frutas, cítricos y papaya.

Esta tierra alberga especies menores, aves de corral y se presta para el desarrollo logístico y turístico por su clima y la condición de balneario.

No menos importante es la pesca la cual se hace más importante en la subienda de comienzos de años amen de los problemas climáticos, de sedimentación y contaminación. Los peces también se cultivan en estanques y es por ello que hay una oferta importante de cachama, tilapia roja y bocachico.

El petróleo es un recurso importante para la región y por eso hay explotaciones de crudo desde 1940 cuando fue perforada el área conocida como Campo Niño por la Texas Petroleum Company. La historia dice que en 1968 la firma había perforado 146 pozos, pero solo hasta 1986 la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, se vinculó a la explotación del crudo pesado en los campos Palagua y Caipal por el sistema de bombeo mecánico. Esa labor se empezó a ejecutar en la otrora concesión Texas.

Las remembranzas de Puerto Boyacá invitan a la nostalgia porque cumple con el precepto de que todo pasado fue mejor en vista de que la calidad de vida existió para gente trabajadora y emprendedora que fue capaz de no solamente erigir una población sino de consolidarla como una de las más importantes de Boyacá y del país.

Es imposible narrar la historia económica de Puerto Boyacá sin pasar un capítulo que dejó luto, devastación y terror, sería deshonesto decir que como en todas las épocas de todas partes del mundo hay ciclos en los que hay guerras o conflictos que se inventan para robar tierras, ganado y mujeres, es un ADN feudal que el ser humano lleva por dentro, pero que en algunos casos se acompaña de un belcebú voraz y arrasador. Puerto Boyacá fue víctima de guerrilla y de paramilitarismo, las dos corrientes cogieron de trompo de poner a la comunidad y a la sociedad civil que de manera sistemática fue asesinada y desaparecida, una sociedad amenazada, torturada y violentada que terminó desplazada inclusive con el beneplácito de la fuerza pública. Ese fenómeno le dio origen a los problemas de hoy toda vez que la comunidad de esta población quedó marcada por el demonio de la guerra pues aún se escuchan los lamentos de los desaparecidos, el silencioso llanto de la viudas y la mirada medrosa de tantos huérfanos y huérfanas, no hay derecho a que unos cuantos demonios le hayan hecho la vida imposible a gentes tan buenas y tan inocentes. Llegó el colmo administrativo de permitir una valla al ingreso de la ciudad en donde se jactaba el mandatario de turno de recordar que Puerto Boyacá es la ciudad antisubversiva de Colombia.

Esas personas no midieron el problema y pensaron que solo la guerrilla, que fue un cáncer con metástasis para todos, era el lío, resulta que como siempre el remedio resultó peor que la enfermedad porque los grupos armados de la ultraderecha extorsionaron como la guerrilla, amenazaron como la guerrilla y resultaron más sanguinarios que la Subversión ,luego jamás hubo un favor para las gentes porque sencillamente se pasó de un poder a otro a punta de sangre y desplazamiento.

Hoy el casco urbano y las áreas rurales están en otra tónica, con un recuerdo terrible que los hace persignar y escuchar con aliento y a veces con tristeza el doblar melancólico de las campanas.

El ex alcalde y concejal de Puerto Boyacá, Hernando de Jesús Muñetón Bustamante quien en su momento de juventud se enamorara del derecho y de toda la jurisprudencia hasta lograr su título, habló con este medio y dijo que la próspera tierra, finalmente bautizada como Puerto Boyacá acopia una serie de problemas que deben llamar la atención del gobierno central porque está de por medio el bienestar social y el futuro de miles de personas.

En este joven municipio hay entre propios y nueva población, unos 62.000 habitantes que habitan y generan economía campesina en una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados. Si bien, el origen de Puerto Boyacá está en el petróleo, es bueno recordar que esas tierras de la margen izquierda del Magdalena a 135 metros sobre el nivel del mar fueron una despensa nada desestimable por la calidad y riqueza de sus suelos.

Puerto Boyacá fue propietaria de extensos cultivos de Arroz, ajonjolí, plátano, sorgo, maíz, soya, frutas y otros productos que se fueron combinando con la ganadería. Del puerto boyacense sobre el majestuoso río grande de la Magdalena salían para las centrales de abastos más de 45 camiones semanalmente y hoy esa cifra quedó en despachos que cayeron a menos del cinco por ciento, entre otra cosas porque el agro como tal fue arrasado por la apertura económica y quedó casi que en cero.

En ganadería, comentó, hay una serie amenaza porque las más de 175.000 cabezas que conforman el hato ganadero y que generan empleo y alguna proyección para la población está en una etapa de merma en vista de los impactos de los TLC que les abrieron las puertas a la leche importada, a los derivados lácteos y al perverso lactosuero.

Esta actividad empezó a afianzarse en minifundios, pero paulatinamente fue pasando a medianos tenedores de predios y terminó concentrándose en latifundios en donde algunos inversionistas de afuera le apostaron a grandes rebaños, dejando de todas maneras a algunos pequeños que fueron decayendo poco a poco por la pérdida de rentabilidad frente a los costos de producción.

El hato lechero que llegó a ser el mejor del Magdalena Centro toda vez que producía 125.000 litros diarios del alimento paso a 70.000 litros del preciado alimento lo que refleja el favor del libre comercio.

“Hoy del agro no queda absolutamente nada, el campo quedó arrasado, la ganadería empezó a afectarse. Vengo de recorrer los campos en donde hay una total desolación, vi mucha gente sin nada que hacer y los que ordeñan están aburridos porque les pagan el litro de leche a 700 pesos, es decir a pérdida frente a los insumos que demanda la ganadería. Esto es trágico porque al campesino de Puerto Boyacá y al productor como tal se los llevó el verriondo”, declaró el señor, Muñetón Bustamante.

Como si fuera poco, a los gobiernos se les olvido que la producción agropecuaria requiere de vías terciarias y le tocó al productor dedicarse a suplir esa falencia y asumir por ahí derecho la electrificación rural. El ganadero que trabaja juicioso y aporta mejoras es castigado por el olvido estatal que aparte de ponerle palos en la rueda con los TLC lo puso a financiar desarrollo de sus billeteras.

Dijo que la desgracia campesina inició en 1991 con la desgravación arancelaria y se legitimó en el doble gobierno de Uribe con los tratados de libre comercio que para rematar se agudizó en los dos gobiernos del Presidente Santos que enfrentó un paro campesino, el gran campanazo del campo porque allí protestaron pequeños, medianos y grandes productores que le siguen apostando a la ruralidad, el crecimiento de la producción y a la generación de empleo.

La postración del campo es de máxima gravedad, las producciones han decrecido y como en otras regiones la migración de los jóvenes es muy elevada hacia las grandes ciudades porque literalmente no hay futuro.

Pescadores en la olla, chao pescado

Como si acabar con la agricultura fuera poco y afectar la ganadería que va en una caída vertiginosa no fuera suficiente, el ribereño de Puerto Boyacá que por mal que le fuera salía a orillas del Magdalena a buscar un pescado para su alimentación y la de su familia, también está afectado porque el río ya no produce peces como en los buenos tiempos de las recordadas y añoradas subiendas.

Hernando de Jesús Muñetón Bustamante, comerciante también y dirigente de la Federación Colombiana de Pescadores la cual agrupa 35 asociaciones desde Yondó, Barrancabermeja, Puerto Berrio, Puerto Nare, Puerto Boyacá, La Dorada y Salgar, dijo lacónicamente que esa despensa que fue el Magdalena hoy no es nada.

El problema radica, dice, en la contaminación que tuvo la complacencia estatal que creo Cormagdalena que se afianzó como un ente inútil y si por el contrario un foco de burocracia que no muestra resultado alguno. Al problema se unen la sedimentación, la deforestación, el no respeto de las zonas de ronda que hacen los mismos ganaderos que secan sin temor ciénagas y humedales por la condición de ganadería extensiva y cría de búfalos que son tan dañinos ambientalmente como nadie se imagina.

A todos lo anterior se suma la contaminación de las aguas del Río Bogotá y de otras afluentes que traen químicos residuos petroleros y hasta trazas de mercurio. Más grave aún es que las grandes firmas de ingeniería están secando humedales para evitar la construcción de viaductos. Por ese motivo, explicó el dirigente, los pescadores del borde del Magdalena comen pescado, pero importado de Argentina o de Vietnam, pescado que en muchos casos proviene de ríos contaminados.

Reveló que las 95.000 toneladas que producía el río en diversas especies de pescado hace 20 años pasaron en estos tiempos a escasas 6.000 toneladas, cifra que conoce muy bien el gobierno nacional.

“Tristemente las 120.000 familias de pescadores del alto y el medio Magdalena están en nada, sin pesca, sin alimento y sin oficio. El río que fue una fuente de navegabilidad y de alimento está muy alicaído, no hay absolutamente nada que hacer”, sostuvo.

Para ingresar las mercancías del TLC el gobierno destinó 2.5 billones de pesos que buscan recuperar y adecuar el río Magdalena que quedó en manos del consocio Navelena, conformado por la firma Odebrecht de Brasil que manejará el 83 por ciento de los trabajos y por la firma Valorcon de Colombia.

Los trabajos incluyen dragado y encausamiento del gran río desde Puerto Salgar hasta Barranquilla, asunto favorable que debió hacerse muchos años atrás porque el transporte fluvial es el más económico de todos los modos. Hay dudas sobre lo que se vaya a hacer con el turismo y con el medio ambiente.

Boyacá es un ombligo estratégico y multimodal que cuanta con río grandes autopistas y si se quiere con ferrocarril que demanda inversión y el incentivo para el desarrollo de la agroindustria, pero lo único que se va a construir es una base militar con capacidad para 11.000 hombres la cual se erigirá en un predio de más de 3.000 hectáreas que fue de extinción de dominio.

El ex alcalde, afirmó que esa obra nada tiene que ver en una etapa eventual del posconflicto en donde se requieren recursos para volver a darle protagonismo al campo.

El petróleo en conflicto

En sus 65 años de explotación petrolera hay un problema grave y es que en Puerto Boyacá, una multinacional es dueña del subsuelo, situación contraria al mandato constitucional y a la ley, porque en Colombia nadie, absolutamente nadie es dueño del subsuelo, ni siquiera el estado porque este actúa simplemente como administrador tras recibir el respaldo de los colombianos.

“Aquí perdimos la soberanía con una multinacional, la cual se lleva el petróleo sin detalle fiscal o de producción real, aparte de todo generó una alarmante destrucción del medio ambiente e vista que arraso con quebradas, ciénagas y humedales. Esa es la herencia del petróleo para Puerto Boyacá, no nos han dejado obras significativas, es decir que ni los americanos con Texas y Omimex, ni los chinos ni los indios ni los que han estado han dado algo relevante para esta región”, alegó Muñetón Bustamante.

La nueva asociada, Mansarovar Energy, explota de manera exitosa más de 45.000 barriles por día en cinco campos petroleros.

El ex alcalde denunció que hay un campo que paso de generación en generación y de empresa en empresa que es propiedad de la firma Indo China la cual explota más de 3.500 barriles de crudo y no paga un centavo al estado por considerar que por ser dueña del subsuelo no debe pagar impuestos y menos regalías. Esta queja, anotó Muñetón, debería ser aclarada de una vez por todas por los altos tribunales porque la situación es aberrante y violatoria de la Carta Política entre otras cosas porque ya van 30 años en apelaciones que significan miles de millones de dólares. 

Por datos de los trabajadores de la firma, Mansarovar obtuvo una utilidad neta en 2014 de 450.000 millones de pesos en Puerto Boyacá, transfiriendo muy poco a los trabajadores. Hoy por esa razón hay vientos de paro.

“Aquí nadie dice nada, nadie hace nada y en medio de la riqueza, Puerto Boyacá está condenada a morirse de hambre y a sumirse en la pobreza porque tiene todo, pero finalmente no tiene nada, nos quedamos sin tierra porque es de unos pocos, sin petróleo porque es de las multinacionales y a bajo precio y para rematar el río es casi estéril en pesca”, apuntó.

Otra denuncia delicada tiene que ver con la llegada de unas empresas canadienses a las cuales, posiblemente, se les autorizó exploración con el cuestionado método del fracking o fracturación hidráulica lo cual llevará al país a un caos ambiental. En ese asunto estaría la actual firma India que de comprobarse estaría en serios problemas.

El puerto boyacense, mal de salud

El hospital de Puerto Boyacá que es un activo público de segundo nivel está entre la pila del agua vendita porque las EPS le adeudan más de 14.000 millones de pesos lo que obligó al recorte de servicios que muy seguramente cerrará sus puertas si no hay intervención del estado.

La situación de Puerto Boyacá, añadió Muñetón, que debería ser holgada, boyante y próspera está camino a la pobreza y lo peor mirando senderos de miseria porque al estado se le olvidó que este municipio existe. En vivienda la situación no es menos compleja porque hay un déficit habitacional que supera las 3.500 viviendas. “Hace dos años vino el señor, Germán Vargas Lleras, y puso un ladrillo bajo la promesa que en cuatro meses habría 200 soluciones, hoy todavía está el ladrillo, no se lo han llevado”.

Con el escenario actual y con los años contados del petróleo, el país debe apuntarle al campo, a la agricultura y a la ganadería. Colombia debe preocuparse por la seguridad alimentaria y por sus recursos ecológicos porque no en vano una ciénaga de 450 hectáreas de espejo de agua está prácticamente perdida por la contaminación petrolera y por la sedimentación. Esa ciénaga alimentaba a 250 pescadores y hoy nadie responde por los daños, todos se hacen los de la vista gorda.

Los oleoductos también afectaron el medio ambiente y sin negar que el petróleo es un recurso que debe comercializarse, este se debe hacer con todos los cuidados a que haya lugar y a precios reales, no a cotizaciones mínimas y a precios subterfugios.

En la tierra de los casi 40 grados de temperatura, los lugareños pagan la energía más costosa del país, aseguran que les cobran 450 pesos por kilovatio, precio de miedo.

Una historia atípica

Aunque empezó siendo un bonito y muy caliente paraje, este municipio ha tenido nada más y nada menos que siete nombres. Todo empezó por allá en 1882 cuando el sitio era conocido como Territorio Vásquez debido a que se honró el nombre de don Cayetano Vásquez, en ese año el territorio quedó en manos del departamento de Boyacá. Con el tiempo se fue formando un grupo de casas en la ribera del Río Negro que recibió el nombre de Puerto Reyes en homenaje al Presidente de la época, Rafael Reyes, al pasar a manos de Antioquia por la recién creada inspección de Policía retomó el nombre de Territorio Vásquez, tierra que fuera adquirida en 1926 por la Texas petroleum Company, pero en 1936 hubo una expedición encabezada por el señor, Héctor Escobar Motta quien al encontrarse con la potestad de la multinacional en el territorio decide darle vida a Puerto Serviez en el delta del Río Nare.

El año 1945 es clave para el municipio porque la Texas opta por cambiar el sitio del poblado llevándolo a Puerto Niño en donde adelanta exploraciones y explotaciones de petróleo. En se mismo año la transnacional entrega unas tierras para la creación de un casco urbano que recibió el nombre de Puerto Gustavo como deferencia con el general, Gustavo Rojas Pinilla, en 1957 en el año del plebiscito, se le da vida al municipio de Puerto Vásquez a través del decreto 615 del 15 de diciembre. Casi que al año, una ordenanza, puntualmente la número cuatro del 17 de noviembre de 1958 ratificó el nombre de Puerto Boyacá, el mismo que hoy seduce en el Magdalena medio.

Esta es la hermosa Puerto Boyacá, una ciudad pujante y luchadora en el Magdalena Medio, una población que sufrió por la violencia y que hoy sufre por la dificultad económica, sin embargo y muy a pesar del olvido, sus gentes nobles y generosas ven oportunidades y esperanza porque más temprano que tarde tendrá que reactivarse la agricultura, tendrá que aumentar nuevamente el hato ganadero, habrá que fomentar la retención de vientres y vendrá un trabajo muy grande en los campos y en el emblemático río, porque sencillamente el hambre y el déficit no conoce ni reconoce acuerdos y Colombia tiene todo para no morir de avidez ni de sed porque las otrora tierras de Vásquez tuvieron la particularidad de la fertilidad, el potencial, la belleza y la riqueza, la misma que sacará la población actual de los problemas si la voluntad, tan esquiva aparece.

Visto 13600 veces